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"Unha ventá para o recordo"
A Vilagarcía antiga
 

ARTISTAS EN VILAGARCÍA DE AROUSA

APARTADO EN PROCESO

 
MANUEL CORTÉS GALIÑANES - PINTOR
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Manuel Cortés nació en 1930 en Villagarcía y siendo todavía un niño quiso asistir a la academia de pintura de Balbino Costa Candamo, quien, por la corta edad de Manuel Cortés, desconfiaba de sus habilidades y tuvo que copiar un cuadro que representaba a San Pedro para avalar sus facultades. De este modo, comenzó las clases en la academia donde conoce a Rivas Briones, mayor que él, y con el que entabló una profunda amistad. Juntos participaron en las exposiciones de artistas locales y recibieron la pensión de la Diputación. En aquellos años realizó dibujos publicitarios para el cine de su localidad, tanto las diapositivas de cristal que se proyectaban en los intermedios como las tarjetas en las que se anunciaban las películas. Manuel Cortés mostró por primera vez su obra en público en 1943 en la Exposición Provincial de Arte de la Obra Sindical de Educación y Descanso, con uno de sus temas más característicos: un bodegón, por el que recibió un diploma de honor.

Ese mismo año participó en la exposición del Círculo Artístico Mercantil arosano con tres obras, entre las que de nuevo hay un bodegón, tema que abordaba con tanto realismo y calidad que la crítica lo definió como el pintor del pincel exacto. En 1944 se presentó a la IV Exposición Provincial de Arte de Educación y Descanso y fue seleccionado para la Nacional que se organizaba en Madrid. Y ese año volvió a participar en la muestra conjunta del Círculo Artístico Mercantil, lo que repitió en 1945 y 1946, año en el que también expuso en la muestra de artistas arosanos que se celebró en la Sala de Sesiones del Ayuntamiento de Carballino. En estas muestras, junto a los bodegones, comienzan a aparecer algunos paisajes, retratos y autorretratos, género este último que cultivó reiteradamente a lo largo de su vida y que pintó por primera vez con sólo quince años. En 1947 la Diputación de Pontevedra le concedió una pensión de pintura a él y otra a Rivas Briones que les renovaron al año siguiente.

En 1949 formó parte de la VII Exposición Local de Pintura del Salón Recreo arosano y en 1953 en la Exposición Provincial de Pintura en el Casino de la misma localidad. La imposibilidad de vivir de la pintura le llevó a dedicarse profesionalmente a otra actividad que nada tiene que ver con el arte, pero no abandonó su vocación artística a la que se siguió dedicado, aunque como afición. Manuel Cortés era un excepcional dibujante, técnica en la que hizo un gran número de autorretratos y retratos de miembros de su familia. Poseía también una capacidad admirable para la caricatura y el dibujo humorístico que como afición cultivó a lo largo de su vida.

Obras de ~: Naturaleza muerta, c. 1943; Paisaje, c. 1943; Bodegón, 1944; Convento de Vista Alegre, c. 1944; Autorretrato, 1945; Bodegón, c. 1945; Retrato, c. 1945; Paisaje, 1946; Crucero, 1946; Lluvia en la calle, c. 1946; Bodegón, 1946; Desde mi estudio, c. 1946; Sol de mañana, c. 1946; Autorretrato, 1949; Retrato de su esposa, 1955; Autorretrato con bufanda, 1957; Autorretrato con boina, 1957; Retrato de Álvaro, c. 1974; Retrato de su esposa, c. 1975; Autorretrato, c. 1975.

Bibl.: B. de San Ildefonso Rodríguez, “Biografías de los artistas pensionados por la Diputación Provincial de Pontevedra (1940-1969)”, en X. C. Valle Pérez (coord.), Os pensionados da Deputación de Pontevedra 1940-1969, Pontevedra, Deputación de Pontevedra, 2005, págs. 178-181.

Beatriz de San Ildefonso Rodríguez

 
Sorolla en Vilagarcía - Parte I - Por Víctor Viana

Sorolla en Vilagarcía - Parte I - Por Víctor Viana

29/08/2019 09:32:55

Vilagarcía en 1915, era una ciudad que estaba en plena pujanza: se habían unido los antiguos municipios de Vilaxoán, Carril y Vilagarcía, para formar un solo pueblo tal como lo conocemos en la actualidad y que algunos quisieron llamar “Ciudad de Arosa”. El desarrollo del municipio era espectacular, gracias sobre todo a las buenas comunicaciones que tenía: un puerto en pleno desarrollo, un ferrocarril, y carreteras que lo podían conectar con cualquiera de los grandes municipios de Galicia, pero por encima de todo, destacaba el puerto y consecuentemente el negocio de la emigración. Eran los años de las grandes oleadas de emigrantes hacia las Américas, de las grandes compañías de navegación como la Lloyd Norte Alemán, La Mala Real Inglesa, Pacific Steam Navigatión, Houston Line, Trasatlántica, Compañía del Pacifico, y otras de menor importancia, que hacía necesario la existencia de consulados de los países más importantes de América del Sur y de Europa.

Si a todo ello se une que a principios del siglo XX llegaban a la Ría inmensas flotas de guerra, sobre todo la que tenía la marina más importante del mundo, la inglesa, convertía a Vilagarcía en una ciudad con un desarrollo económico importante, ya que todo lo anterior provocaba que existieran tiendas, hoteles, construcción, tabernas, fondas, agentes de emigración, almacenes, consignatarias, etc.

Se fue formando una burguesía que expresaría culturalmente su formación, a través de liceos, casinos, clubs, ateneos, etc., con un desarrollo espectacular de todo lo relacionado con las artes: música, pintura, teatro, zarzuela, conferencias, que llegarían hasta el inicio de la guerra civil. Entonces, a primeros de julio de 1915 llega a Vilagarcía, el por entonces pintor más famoso de España, Joaquín Sorolla, pero ¿a que vino el pintor valenciano a este rincón de la Ría de Arousa? Nada menos que a pintar un cuadro-mural, que junto con otros representativos de las regiones españolas. adornarían las paredes del museo de la Hispanic Society, de New York, que era algo así como una Fundación, cuyo creador y presidente, Archer Huntington, tenía la obsesión de recoger todo lo hispánico de valor artístico: libros, joyas, pinturas, esculturas, antigüedades, etc. y lo colocaba en su museo. Actualmente es el museo no español, que más obras de pintura españolas hay en el mundo. Como Archer Huntington era multimillonario, la forma de conseguir esas obras de arte, era sencillo: tenía en la mayoría de las regiones españolas e hispanoamericanas, un agente cultural de reconocida valía, y cuando este le comunicaba que se vendía una obra de arte importante y que se podía comprar legalmente, sencillamente la compraba, pero en todo caso, prefería siempre comprar las obras de arte que se vendían en el extranjero, antes que disminuir el patrimonio artístico de España, llegando a reunir 250 incunables, unos 150.000 manuscritos y libros anteriores a 1701, pinturas de Velázquez, Murillo, Valdés Leal, el Greco, Zurbarán, Alonso Cano, etc.

Tras el triunfo de algunas exposiciones de Sorolla en los Estados Unidos, Archer Huntington conecta con el pintor y acuerdan que este vaya recogiendo en cuadros, lo más representativo de cada una de las regiones de España. Tras este acuerdo, Sorolla fue recogiendo datos tanto con su visitas, como por los informes de sus amigos de dichas regiones, y un buen 4 día de julio aparece en Vilagarcía, porque según su parecer, era el lugar más adecuado para el cuadro que representará a Galicia. Se trae a su familia, y durante dos meses va recorriendo el mercado y las cercanías de Vilagarcía, para elegir el lugar y las personas que quedarán para siempre en el cuadro “La Romería”, también conocido como “Galicia”, y en esta tarea le ayudará un joven Manuel Vega, que pasados los años marchará a los Estados Unidos, y un hijo suyo, Manuel R. Vega, llegará a ser profesor universitario de arte y entusiasta admirador de Sorolla.

En uno de los viajes que hizo este profesor para estar con su familia, lo conocí, y me habló extensamente de Sorolla, de su cuadro “La Romería” y la Hispanic Society. Posteriormente me envió documentación y fotografías de Sorolla y gracias a ello pude hacer una modesta revista sobre Sorolla en Vilagarcía. Gracias a estos datos, a lo publicado por el periódico “Galicia Nueva”, y alguna publicación regional de principios de 1900 sobre el pintor Sorolla, he podido publicar este trabajo sobre Sorolla, su relación con Galicia, y especialmente su estancia en Vilagarcía.

He aprovechado todo ello, para poder escribir la herencia de Sorolla a través de sus alumnos gallegos, algunos de los cuales llegaría a ser famoso no solo en Galicia, sino también en España: Jenaro Carrero, Carlos Solá Mestre, Jesús Rodríguez Corredoira, Benigno Pereira Borrajo, Francisco Llorens Díaz, José Vrela, María Corredoira, Jesús González Concheiro, y José María Frau. Viendo los periódicos de aquellos años se puede apreciar la escasa repercusión que tuvo a nivel nacional, la estancia de Sorolla en Vilagarcía, mientras que si la tuvo una entrevista del pintor con Pérez Lugín, por el simple hecho de ser publicada en un periódico nacional. Lamentablemente la prensa local gallega, y específicamente “Galicia Nueva” no tenía repercusión fuera del ámbito comarcal, con lo cual, los detalles de las visitas de Sorolla a Galicia apenas fueron conocidos a nivel nacional. 5 Por lo demás, con el paso de los años, prácticamente quedó en el olvido, y solo la traída a España de los cuadros de Sorolla, procedentes de la Hispanic Society, entre 2007 y 2010, nos recordó la visita del genial pintor a Galicia y su famoso cuadro “Galicia”.

Es bien sabido, que cuando Sorolla se trasladaba a otras provincias, muchas de las apreciaciones y sentimientos que sobre un lugar tenía el pintor, se lo comunicaba a su esposa por la costumbre que tenía de escribirle casi diariamente, pero resulta que en el caso de Vilagarcia, Sorolla se trajo a su familia, y los datos que se podrían haber obtenido con sus cartas no fueron posible. Con todo, lo que he podido recoger, queda aquí y espero que ello contribuya al mejor conocimiento de este viaje de Sorolla a Vilagarcía, así como los anteriores viajes que hizo a Galicia. Fue sobre todo gracias a la entrevista que le hizo Daniel Porto, en el periódico “Galicia Nueva”, que sabemos la opinión de Sorolla acerca de Galicia y Vilagarcía. Decía el pintor, que en Galicia el paisaje siempre dominaba a la figura, que Galicia era la parte de España más difícil de pintar, “por tener tantas variedades, y por la facilidad con que todo cambia en el ambiente”, lo cual le originaría a Sorolla serias contrariedades los dos meses que estuvo en Vilagarcía, debido al rápido cambio de las nubes por el sol, y de este a la lluvia, para de nuevo volver al sol. Evidentemente, nada tenía que ver con el sol de levante al que tan acostumbrado estaba el pintor. Gracias a Ángel Chantre Cancelo y a su empresa ChantreMyC – Marketing & Comunicación, por su colaboración en esta edición y sobre todo por incluirla como referencia de la revista “eSmás” en el artículo sobre este mismo tema de Sorolla, y a Juan Carlos Porto por haber puesto a mi disposición la magnífica colección fotográfica que sobre Vilagarcía posee. 

Escrito por Victor Viana •   Agregar un comentario   0 comentarios





 
El insigne pintor Sorolla desde Vista Alegre
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"...porque deseo caracterizar el escenario de mi cuadro, con el fondo de esta Bella ría" Archer Huntington pertenecía a una de las familias más poderosas de Norteamérica, extendiendo sus posesiones a ferrocarriles, tierras y fincas urbanas, astilleros, etc., educándose en un elevado ambiente cultural que lentamente se fue deslizando a un extraordinario interés por la cultura hispánica. Por ello, cuando a la edad de 10 años su padre le preguntó que quería ser cuando fuera mayor, respondió sin titubear: “Coleccionista de cosas hispánicas”. Cuando heredó la inmensa fortuna de sus padres inició un interés extraordinario por comprar cuantos documentos y objetos de arte relacionados con España encontraron sus numerosos delegados y asesores de arte en la península, y el lógico final de todo ello fue la creación de un inmenso museo y archivo en Nueva York llamado “Hispanic Society” que fue inaugurado el 20 de enero de 1908. Al día siguiente de este acontecimiento, la prensa de Nueva York anunciaba la inauguración de una enorme exposición de cuadros del pintor Sorolla en dicha sede de la Hispanic Society, exposición que finalmente fue adquirida por Archer Huntington. A los dos años firmó un contrato con el pintor valenciano merced al cual este se comprometía a pintar una serie de cuadros murales representativos de todas las regiones españolas. Ello suponía que el museo de la Hispanic Society se convertía en el...Leer la continuación
Escrito por Víctor Viana •   Agregar un comentario   0 comentarios
 

VILAGARCÍA E OS ARTISTAS

 
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A RECOÑECIDA PINTORA EVA TÁBORA E VILAGARCÍA

Eva Tábora naceu en Benavente no ano 1928 pero a idade de tres anos trasladouse a Vilagarcía. Seu pai, ferroviario, foi en ese ano destinado ao noso pobo. A súa primeira residencia foi na casa, actualmente en ruínas, coñecida como a casa dos Guimiles na Avenida Rosalía de Castro e posteriormente nunha casa da Avda. de Agustín Romero, demolida hai apenas uns meses. Estudiou no colexio  León XIII ata que a dirección do mesmo e as ordenanzas da época obrigaban á segregación por sexo. Dende ese momento o Colexio León XIII era exclusivamente para nenos e os seus pais víronse obrigados a trasladala para o colexio das Franciscanas onde permaneceu ata os 16 anos. Ao terminar dedicouse plenamente á pintura e no ano 1961 trasládase a Madrid onde perfecciona a súa técnica asistindo a clases co recoñecido pintor Julio Moisés. A partir de aí realiza exposicións en varios puntos da península obtendo un importante recoñecemento . Os seus cadros están repartidos por varios países do mundo. Eva Tábara dedicou, a par da pintura, gran parte da súa vida á decoración de interiores en Madrid, traballando na súa maior parte para a xente podente do Barrio de Salamanca, onde residía, chegando tamén a ser unha reclamada e recoñecida interiorista. Finou hai dous anos en Canarias onde pasou os últimos anos da súa vida.

 

EVA TÁBORA MAYO

XORNAL LA NOCHE-1952

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Vilagarcía, Patrimonio e historia