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"Unha ventá para o recordo"
A Vilagarcía antiga
 

RECUERDOS DE MI NIÑEZ . POR ENRIQUE LAGO CID

IN MEMORIAM

 

Co título “ Recuerdos de mi niñez “, nesta nova páxina, Enrique Lago Cid relátanos os seus recordos por aquela Vilagarcía dende o ano 1925. Na súa memoria acumúlanse centos de momentos vividos ao longo da súa dilatada vida, lugares, persoas, acontecementos e anécdotas que a través dos seus artigos iremos subindo cada semana neste novo espazo.
O noso agradecemento a Enrique por esta contribución á memoria social do noso pobo

 
Isolino y Andrés, los dos valen por tres…
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¿Pero esto qué es? –preguntó Isolino a pie del nuevo jardín de Ravella. -Esto es el nuevo jardín de Ravella; mellor dito o que deixaron do xardín de Ravella. Contestó Andrés, mientras observaba la reacción de Isolino. -¡Pero esto no es posible! ¿Quén seria o cerebro que fixo semellante barbaridade?- este comentario fue acompañado de un numeroso surtido de tacos de lo más selecto, mientras se le acentuaba su tic nervioso tratando de fijar sus gafas sobre la nariz, sus ojos abiertos por la sorpresa, mientras su boca no dejaba de abrirse y cerrarse sin emitir sonidos; finalmente consiguió recuperarse: durante un tiempo se dedicó a mirar a su alrededor, mientras sus manos sobaban su gorra. Su voz articulaba sonidos ininteligibles; finalmente consiguió recuperarse: durante un tiempo se dedicó a mirar a su alrededor, mientras seguía sobando su gorra sin conseguir ponerla a su gusto en la cabeza. Con voz rota por la sorpresa y dirigiéndose a su amigo le dijo: Andrés: Sendo un rapaz marchei de Vilajarcía, para jañarme a vida nevejando por todos os mares, estiven mais no extranxeiro que na miña terra, sempre a lembrei con morriña, desexando voltar. ¿Qué fixeron da miña querida terra? Cando era neno xogaba nel, era o xardin maís fermoso que tiña este puñetero pueblo; mentras no se inaujuró a Praia de Compostela. Di ¿qué e isto? Andrés, tratando de apaciguar el enfado de su amigo le dijo: Todo cambia en el parpadeo de un ojo, pero no te preocupes; Dios nunca parpadea. Mira lo...Leer la continuación
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Recuerdos del Dr. Moreira Casal
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¿Qué puedo decir del doctor D. José Moreira y Casal ?
Era un hombre con una gran vocación médica. Pero no solamente eso, hay más virtudes que adornan su persona: un gran corazón, un amor inmenso por los sufrientes. Era conocido por “ó médico dos pobres”, ese titulo le fue otorgado por la gente humilde que él socorría, poniendo su ciencia y su sacrificio, tanto de tiempo como de medios económicos, para aliviar sus dolencias.
Nació en La Torre el día 10 de diciembre de 1900. Falleció el día 15 de marzo de 1944. Casado con Segunda Manciñeira Varela. Fallecida de un cáncer de mama, el 9 de septiembre de 1945. De esta unión, nacieron cuatro hijos: Maruxa, Luisa Elvira, Manuel Ignacio y Luz Volga.
El bautizo de esta última fue motivo de un enfrentamiento con Don. Francisco Chantada Carro. Moreira quería que su hija llevara el nombre de Volga, cosa que el cura no aceptó, por no ser nombre de ningún santo. Después de una discusión entre ambos, llegaron a un consenso; ponerle por delante del nombre de Luz. A partir de aquel momento las relaciones se hicieron más tirantes entre ambos.
Como podemos comprobar por las fechas de defunción, en tres años, fallecieron su padre, él y su mujer. Su padre, Manuel Moreira Escariz, falleció 28 de enero de1946.
La primera vez que lo vi, me causó una gran impresión; yo iba con mi padre y él venia montado en su caballo. Se paró, saludó a mi padre y cruzaron algunas palabras. Yo no apartaba la vista del caballo. Estaba tan impresionado, que hasta a él le llamó la atención, porque le dijo a mi padre:
- Tú hijo está tan asombrado que casi no respira.
- Será por el caballo, le respondió mi padre.
Se despidieron y siguió su camino.
Un día con bronquitis mi madre me llevó a su consulta. Recuerdo el chalet, con la escalinata de acceso y la torre cuadrada. Yo tosía continuamente, m...Leer la continuación
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Mis recuerdos del Banco de los Pobres
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Fue muy meritoria la labor de D. Joaquín recaudando fondos, teniendo en cuenta que por su carácter había ganado muchas amistades en la villa, las cuales proporcionaban a la Asociación donativos que nos permitían salir de muchos apuros; pero a pesar de todo no alcanzaban a cubrir las solicitudes que de día en día se multiplicaban. Una tarde paseando por la Alameda, íbamos comentando este problema y Miguel Lapido sugirió colocáramos unas huchas en los colegios, para de esta forma tener más ingresos fijos. La idea fue aceptada y se mandaron hacer las huchas que después se pusieron en los colegios de Las Franciscanas y Filipenses. Después de haber puesto los cepillos en los colegios, acordamos poner uno en la vía pública. El lugar más idóneo era la plaza de Calvo Sotelo y el sitio, el cierre de la linternería de Ramón Meléndez. Nos pusimos en contacto con él, y nos dio toda clase de facilidades. Se construyó un buzón de obra y me entregó una llave del taller para cuando quisiéramos ir al buzón tener la entrada libre a nuestra disposición. Su colaboración fue para nosotros una ayuda muy importante, por ser uno de los buzones que más recaudaba, por estar situado en el paso de las personas que se dirigían al mercado los días de feria y a la plaza diariamente. Por tal motivo lo considero uno de los mejores colaboradores que nos apoyaron en todo momento. Ramón Meléndez Bouzas...Leer la continuación
Escrito por Enrique Lago •   Agregar un comentario   0 comentarios
 
Una tarde de turismo en Cortegada – Recuerdos de mi niñez
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Hoy voy a contaros una aventura que pudo convertirse en tragedia. Los protagonistas fueron: Tomás Alcalde, Bienvenido Lago y un servidor vuestro. Empezaré sin más preámbulo contando como empezaron los hechos. Mi hermano Beni y Tomás Alcalde eran dos "angelitos" de los que el mismo San Pedro tendría sus dudas en el momento de tomar una decisión justa. Una tarde de domingo del mes de mayo, después de comer, mi hermano me propuso dar una vuelta por la ría en una "gamela". Parece ser que se la prestaba, no sé quién, que era amigo de no sé quién, y que al final no teníamos otra responsabilidad que dejarla amarrada en el mismo sitio en que la tomábamos. Cómo podéis ver todo era muy sencillo, se presentaba una tarde maravillosa, nuestra afición por el mar nos dominaba, siempre que teníamos una oportunidad por muy pequeña que fuera, estábamos dispuestos a aprovecharla. La'"gamela" estaba amarrada en el muelle del Comercio, situado aproximadamente donde hoy está la rotonda al final de la calle Vallellano. La embarcación estaba dotada de dos remos y cuerdas a proa y a popa, por las cuales estaba amarrada al muelle; completaba su equipo una lata vacía de conserva de un kilo, que su función era achicar el agua que se filtraba en su interior. El aspecto que presentaba no era de una embarcación de reciente construcción, más bien su apariencia denotaba bastantes años de uso. A pesar de sus defectos ¿Quién era el guapo que rechazaba la oportuni...Leer la continuación
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Mi primera navegación - Capítulo III
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Me volví con el caldero aún en la mano quedando frente a frente con el marinero de Villajuan. Era un hombre de unos cuarenta y muchos años, tenía el color de piel característico del hombre que pasa la mayor parte de su vida al aire libre, sus rasgos faciales, la piel de su rostro endurecidos por la brisa marina, la barba descuidada, con abundantes canas, el pelo largo recogido en un gorro de lana de color azul, de risa generosa, sus carcajadas se oían en todo el barco, aun que una gran tormenta atronara el espacio. Vestía una camisa de franela a cuadros: rojos, negros, amarillos y azules, un pantalón de pana marrón que le llegaba a las pantorrillas, los pies descalzos, era todo su atuendo. -Mira rapaz, de hoxe en diante vamos ter que estar xuntos. ¿e sabes por qué? Aiqui non hay mais galejos que nos, faite a idea que temos que levarnos ben. Eu chamome Ramón. ¿e ti? -Quique. -De oxe en diante, seremos bos amijos. ¡Justasme! Ven conmijo a proa vouche a ensinar a ria ¿conocela? Caminamos por la cubierta del barco en dirección a la proa, tuve que sortear cadenas y cuerdas para llegar al lugar donde Ramón me esperaba. Ponte ensima do cabrestante e ollarás mellor. Mira no barco a man izquierda chamasmolle babor e a dereita estribor. ¡Lembrao sempre! -Ves a li esta o Chazo e a punta do Cuartel e a babor a punta da Coya, Campelo: maís adiante podes ollar...Leer la continuación
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La Farmacia Moderna
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Por este nombre era conocida la farmacia de Ramón Otero Torres. Hoy en el local que ocupaba la farmacia, está instalada una ortopedia que lleva por título."ORTO AROSA". Esta farmacia fue inaugurada en los primeros años de la República; su instalación fue muy admirada en la villa por ser un local amplio y su decoración era completamente nueva en su estilo, de las otras farmacias, las cuales contaban con un local de menor capacidad y sus instalaciones anticuadas.
Tenía un bello cielo raso decorado artísticamente, así como el zócalo que recubría todas las paredes y un mostrador con entrada por ambos lados para la puerta de la rebotica. El farmacéutico D. Ramón Otero Torres dejó en nuestro pueblo un agradable recuerdo por ser una persona muy afable y el trato con los clientes fue siempre muy correcto. Al poco tiempo de inaugurarse la farmacia, ya era famosa su rebotica por las personas que la frecuentaban. La primera vez que lo traté fue cuando necesité el análisis para el enfermo de Rubianes. Según me manifestó Saavedra, se negó a cobrar su importe.
Una tarde haciendo planes para mejorar nuestra economía, decidimos que nos entrevistaríamos con D. Ramón para conseguir que nos concediera el mismo descuento que las farmacias de Pomares y Bermejo. Nos recibió en la famosa rebotica, fue una entrevista muy agradable, teniendo en cuenta su carácter afable nos facilitó mucho nuestra gestión. Fue tan amable con nosotros, que al estar en su presencia los nervios que llevábamos a cuestas desaparecieron por encanto. Nos concedió las mismas rebajas que las otras farmacias dán...Leer la continuación
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Recuerdos de la Plaza del Dr. Carús
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Este solar fue comprado por una sociedad formada por Juan Sobrino y Celestino Silva, construyendo un edificio, que también tiene salida a la calle Alejandro Bóveda; en el bajo, estuvo una ferretería, y actualmente están calzados “El Dragón”, Cafetería “Bicos”, “Framar”, “Nueva Era” y “Pazos Joyeros”. Ya entrando en la calle del Castro, estaba el antiguo Matadero Municipal. Estaba situado en donde hoy están las Galerías de Fandiño. Allí íbamos a pedirle las vejigas de los becerros y alguna vez los cuernos de las vacas. Las vejigas las hinchábamos soplándoles y jugábamos al fútbol con ellas, después de lavarlas en el mar y dejarlas limpias de pellejos…Nosotros visitábamos con bastante frecuencia este establecimiento. Unas veces por curiosidad y otras, como dije, para adquirir algo que valiera de esférico para practicar el balompié. Uno de los matarifes era hijo de Eustaquio, su padre de oficio tonelero, y Wences que alternaba el descabello de las terneras con el corte de cabello de lo humanos. Tenía una peluquería frente al matadero. Por aquellas fechas el corte de pelo no tenía problemas ya que era más un rapado que un arreglo. Los niños, por lo general, con pasarles la maquinilla del cero, la labor terminaba. Solíamos por lo general emplear el corte de “taza”. Este consistía en poner una cunca en la cabeza y cortar alrededor. Con las niñas solían usar el escarpidor, para ellas debía de ser un verdadero martirio. Desde que la Zeltia puso en el mercado la loción contra los pi...Leer la continuación
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Mi primera navegación - Capítulo II
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Aminé por la cubierta observando detenidamente para encontrar la cocina. Tenía razón el contramaestre por el olor encontré la cocina, era de unos seis metros cuadrados, se dividía en dos partes el fogón y una estantería con mesa, para acondicionamiento de la comida, el resto del mueble lo ocupaba las tarteras y sartenes y demás utensilios necesarios para llevar a cabo la labor...Leer la continuación
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Mi primera navegación
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La Alameda de Villagarcía en el año 1910, carecía de la pavimentación con la que hoy cuenta, de piso terreno circundado por álamos; unas pocas farolas eléctricas -inauguradas en la villa un año antes-, alumbraban muy débilmente el paraje. Durante el invierno, cuando el viento del oeste arreciaba y era acompañado por fuertes aguaceros; cuando el mar se agitaba, a consecuencia del temporal, transitar por dicho lugar era una aventura de valientes. Por aquellas f...Leer la continuación
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Mis recuerdos de la fiesta de Sta. Rita.
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En el convento de las Madres Agustinas de clausura, se rinde culto a la santa de Casia, santa que cuenta con un gran número de devotos en toda la provincia de Pontevedra. De San Cibrán a Santa Rita, tres días van. Después de la fiesta de los mayos, esperábamos con ilusión la de Santa Rita, porque en ella podíamos disfrutar de muchas atracciones que solamente hacían s...Leer la continuación
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Los juegos de mi niñez en Vilagarcía
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POR SAN MARTIÑO TROMPOS Ó CAMIÑO. Por muchos cristianos es conocida la historia de este santo. ¿Recordáis? Martin, nacido en Sarabia, en Panonia (Hungría) en el año 316. Cabalgando envuelto en su amplio manto de la guardia imperial, encontró a un pobre que tiritaba de frio, con gesto generoso cortó su manto y le dio la mitad al pobre. Por la noche, en sueños, vio a Jesús envuelt...Leer la continuación
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La calle Castelao desde el Carballinés
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SALIMOS DEL TEATRO CERVANTES, hemos presenciado una película, que cuando llegó a nuestros escenarios, pasó antes por la censura, la cual se encargó de que nuestra moral quedara incólume. Esta película de titulo GILDA, fue estrenada en 1946, sus protagonistas: Rita Hayworth, Glen Ford y George Macready, este último tenía en su rostro una cicatriz, que hacía que su persona fuera poco agradable para el espectador. El que haya visto esta película, recordará la esce...Leer la continuación
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El Magosto
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La primera vez que asistí a una de estas fiestas, típicamente gallegas, fue atendiendo a la invitación de un compañero de trabajo. No voy a mencionar la aldea ni la persona que tuvo la gentileza de invitarme; me limitaré a relatar los hechos. Después de cumplir con nuestra jornada de trabajo nos pusimos en camino hacia la aldea X. Serian sobre las seis y media de la tarde; con buen ánimo y humor, estaríamos en nuestro destino, alrededor de las siete....Leer la continuación
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Mi hermano Bienvenido y yo
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Mi hermano Bienvenido y yo

15/11/2012 13:37:39
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Mi hermano Bienvenido y yo teníamos una afición muy grande por las cosas relacionadas con el mar. Así fue, que cuando llegamos a la edad de cumplir el servicio militar, lo hicimos en la Armada. Las obras en el puerto, los muelles aún sin terminar, eran el lugar idóneo para nuestros juegos, por lo regular siempre terminaban o empezaban con un baño, aunque no estuviéramos en temporada estival, tuviéramos o no bañador. Frent...Leer la continuación
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Os veciños
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OS VECIÑOS

01/11/2012 21:38:18
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En el medio rural el término de referencia inmediato y normal es la parroquia.. Muchas veces he pretendido sorprender a la gente en el campo con la pregunta escueta: ¿de dónde es usted? La respuesta común ha sido la parroquia. “Cuando uno dice mi aldea, quiere decir mi parroquia”. Por ejemplo: “¿Cuánta gente ha emigrado de aquí?” y digo “aquí” para ver la respuesta si mencionaban la aldea o la parroquia....Leer la continuación
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Radio Villagarcía Emisora Parroquial
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Esta emisora tuvo sus principios en la casa de Luís Brión, estando D. Francisco de párroco. El personal lo integraban Amadeo Abalo Suarez, Mayú, Marichi Sanchez… Una de las labores que D. José asumió a su llegada a esta villa como capellán, fue hacerse cargo y además con un gran entusiasmo por su parte, de la Emisora Parroquial. Yo en esta etapa no estaba como miembro activo de la parroquia, pero sin embargo recuerdo...Leer la continuación
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As " Lareiras ". Lendas e tradicións
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La lareira es un pedazo de piso de piedra en el ángulo más oscuro de la cocina. El grupo doméstico, solo o acompañado de algunos vecinos, pasa largas horas de las noches de invierno alrededor del fuego de la “lareira”. Aquí tiene lugar la petición de mano de las hijas de dueño de la casa que se van a casar. Cuando ocurre la perdida de uno de los miembros de la familia, los vecinos que toman parte del “velorio”, pasa casi toda la noche alrededor del fuego, que n...Leer la continuación
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O Presenteiro
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Don Antonio llevaba casi veinte años rigiendo las feligresías de Rebordechán y Angudes. Si hiciéramos un retrato de su persona, tanto físico como moral seria muy interesante. Era alto e enjuto, tenia siempre reflejada en su cara una expresión de mal genio: éste genio era momentáneo, después esta expresión era anulada por su mirada de bondad. No lo podía remediar, sus ojos reflejaban la bondad de su corazón. Cuando tenía q...Leer la continuación
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La histórica taberna de Peregrino Cuevas
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Había en nuestra villa un callejón, que con el tiempo y el progreso, se convirtió en la calle del Conde de Vallellano. Dicho callejón ostentaba el nombre de la Capital Autónoma de Aragón. Ignoro de que cabeza parlante salió la idea. ¿Pero honrar a Zaragoza, dedicándole, el callejón más estrecho de la villa y rodeado de tabernas, lugar donde vertían aguas todos los adictos al morapio! Más que un honor yo lo consideraría una falta de respecto a la ciudad, en dond...Leer la continuación
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LAS VISITAS DE LA ROYAL NAVY A VILAGARCÍA
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FOTO : ALMIRANTE SIR JHON ROBRECK Y CONSUL HARRY WILLIANSON La monotonía de la gente de la villa ocupada en sus quehaceres diarios, estaba alterada por la visita de Royal Navy, los ingleses nos visitaban de nuevo de regreso de las maniobras navales en el Atlántico Norte. El día anterior desde nuestra casa en Villajuán nos habíamos admira...Leer la continuación
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La primera vez que vi a la Escuadra Inglesa
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Nuestra casa estaba situada en la carretera terrena que conducía a la punta del Preguntoiro, nos protegía del mar y al mismo tiempo a la carretera, una cimentación de piedra de la cual partía hacia el mar una rampa que prestaba servicio a los pescadores y a la fábrica de toneles de Gregorio Trigo y su esposa Esperanza Gómez, para envasar sardinas de las fabricas de salazón. Los miembros de mi familia, sobretodo la chiquil...Leer la continuación
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Sempre hai unha tapadeira para unha ola
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El molinero no quería un yerno, quería una mano de obra gratis y Joaquín fue esa mano de obra. Tuvo que soportar la ordinariez de su mujer y el mal carácter de su suegro. Cada día que nacía era para el pobre una nueva pesadilla, tenía que aguantar las órdenes acompañadas de insultos y groserías de su suegro. El molinero regresaba casi todas las noches ebrio a su casa; como era viudo, descargaba todo su mal humor y burlas sobre el infeliz y su esposa. Al año de su matrimonio, es...Leer la continuación
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La Marina - A taberna de Pepe e Manuela
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Taberna de Pepe el de La Marina. Éste era un personaje famoso en la villa por su carácter extravagante y casi podríamos decir caprichoso; y digo esto porque su vida, o mejor dicho la mayor parte de ella transcurrieron recorriendo los mares que circundan la tierra. Casado con una santa mujer, y digo santa porque era muy difícil que dos caracteres completamente distintos formaran una unión con la suficiente armonía para llevar a buen fin el negocio, o la convivencia matri...Leer la continuación
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Los charlatanes de feria en Vilagarcía. Por Enrique Lago Cid
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¿Ustedes los han conocido? Yo creo que pocas personas los recuerdan… y los que los recordamos tenemos que reconocer, que realizaban una profesión de riesgo. Estos personajes, eran una pieza muy interesante en los mercados y ferias, para los papanatas que no tenían otra cosa que hacer que vagabundear por los puestos de venta de la feria. Para ser charlatán, se requerían ciertas cualidades, tanto físicas como...Leer la continuación
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O enterro da sardiña e a Royal Navy
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Estabamos na praza da baldosa. Preto dela atopábase unha carpintería. O xefe Sr. Rey tiñaa pra o seu divertimento. Dun anaquiño de madeira facia algo. Eu non sei o qué facia. Saian das suas mans cousas incomprensibles. Tiña bo xeito. Arranxaba imaxes tolleitas. Pintaba cadros cativos. Restauraba outros. Pero o que non facia era imitar. Si eran bos ben. Si cativos tamén. Eu lembrome un día de Carnaval. Era costume o enterro da sardiña. Unha tradición bárbara. Os románs dician cando estaba...Leer la continuación
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La vida de Joaquín . Parte I
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Es curioso que la vida cuanto más vacía más pese, este problema lo sufrió Joaquín, desde que tuvo uso de razón. Si buscáramos un culpable de su desgracia, no encontraríamos otro, que la tan caprichosa naturaleza.¿ Por qué colma de belleza y salud a unos, y es cruel con otros? Joaquín nunca llegó a comprender este dilema; desde muy niño siempre se sintió diferente a los demás; ellos desarrollaban y se hacían hombres…, él permanecía siempre igual, solamente alcanzaba la p...Leer la continuación
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La vida de Joaquin . Parte II . " Sempre hai unha tapadeira para unha ola "
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La vida de Joaquin . Parte II

23/02/2012 19:31:20
El molinero no quería un yerno, quería una mano de obra gratis y Joaquín fue esa mano de obra. Tuvo que soportar la ordinariez de su mujer y el mal carácter de su suegro. Cada día que nacía era para el pobre una nueva pesadilla, tenía que aguantar las órdenes acompañadas de insultos y groserías de su suegro. El molinero regresaba casi todas las noches ebrio a su casa; como era viudo, descargaba todo su mal humor y burlas sobre el infeliz y su esposa. Al año de su matrimonio, estaba tan desesperado que empezó a cavilar la manera de abandonar aquel infierno. Cuando sentado por la noche al pie de la lumbre, no dejaba de darle vueltas a la situación en que se encontraba, pensaba que era mejor vivir con un caníbal sobrio que con un cristiano borracho. Todos los males pueden ser calmados, pero no todos pueden ser suprimidos, y para él la solución era poner tierra por medio…abandonaría todo. “nin arre que fuxas nin xoo que te deite”
Desde aquel día empezó a sisarle a su suegro todo lo que podía, aprovechando cuando estaba borracho, entraba en su habitación y le cacheaba los bolsillos apropiándose de lo que podía. Al día siguiente el molinero no se acordaba si gastara diez o veinte, y él iba escondiendo en una caja de lata dinero que le proporcionaría la libertad.
Dice Herman Merlville, nadie es más misántropo que un adolescente decepcionado.
Joaquín fue huyendo de todos los vecinos y del trato humano, no solo por sentimientos de repulsión o de timidez, sino que su aversión era más o menos deliberada o reflexiva.
El hecho que cambio toda su vida, fue una tarde del mes de julio: regresaba al molino después de haber llevado una saca de harina, a un vecino que su casa quedaba a las afueras de la aldea. Cuando llegó a la puerta del molino, estaba cerrada; este hecho le extrañó, entonces acercándose al ventanuco miró, y a pesar del polvo q...Leer la continuación
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Recuerdos del Dr. Moreira Casal
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¿Qué puedo decir del doctor D. José Moreira y Casal ?
Era un hombre con una gran vocación médica. Pero no solamente eso, hay más virtudes que adornan su persona: un gran corazón, un amor inmenso por los sufrientes. Era conocido por “ó médico dos pobres”, ese titulo le fue otorgado por la gente humilde que él socorría, poniendo su ciencia y su sacrificio, tanto de tiempo como de medios económicos, para aliviar sus dolencias.
Nació en La Torre el día 10 de diciembre de 1900. Falleció el día 15 de marzo de 1944. Casado con Segunda Manciñeira Varela. Fallecida de un cáncer de mama, el 9 de septiembre de 1945. De esta unión, nacieron cuatro hijos: Maruxa, Luisa Elvira, Manuel Ignacio y Luz Volga.
El bautizo de esta última fue motivo de un enfrentamiento con Don. Francisco Chantada Carro. Moreira quería que su hija llevara el nombre de Volga, cosa que el cura no aceptó, por no ser nombre de ningún santo. Después de una discusión entre ambos, llegaron a un consenso; ponerle por delante del nombre de Luz. A partir de aquel momento las relaciones se hicieron más tirantes entre ambos.
Como podemos comprobar por las fechas de defunción, en tres años, fallecieron su padre, él y su mujer. Su padre, Manuel Moreira Escariz, falleció 28 de enero de1946.
La primera vez que lo vi, me causó una gran impresión; yo iba con mi padre y él venia montado en su caballo. Se paró, saludó a mi padre y cruzaron algunas palabras. Yo no apartaba la vista del caballo. Estaba tan impresionado, que hasta a él le llamó la atención, porque le dijo a mi padre:
- Tú hijo está tan asombrado que casi no respira.
- Será por el caballo, le respondió mi padre.
Se despidieron y siguió su camino.
Un día con bronquitis mi madre me llevó a su consulta. Recuerdo el chalet, con la escalinata de acceso y la torre cuadrada. Yo tosía continuamente, m...Leer la continuación
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A historia de José Saavedra Rúa ( Pepito ) e família
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Andrés Saavedra Franco y su esposa Hermenegilda Rua, después de casados y creyendo no tener descendencia adoptaron un niño en la Inclusa. Pero como nuestra querida madre la Naturaleza es tan caprichosa, después de la adopción, premió su buen hacer con veintidós hijos naturales.
Intentaré darles el nombre de algunos ya que su totalidad no está a mi alcance, veamos: Andrés, Alfonso, Enrique, José, Francisco, Esclavitud, Hermenegilda, Benigno, Catalina, Santiago, Carmen, Ramón…,
José Saavedra Rua
Vamos a centrarnos exclusivamente en el personaje que nos interesa; podemos afirmar que en el año 1913, estaba en La Habana; de profesión ebanista y tallista, alcanzando un alto nivel en su profesión. Fue elegido presidente del Centro Gallego. A su regreso a España – a pesar de carecer de estudios- consiguió por meritos propios, una beca concedida por el Gobierno español, para cursar estudios en la Escuela de Bellas Artes de París, destacando por su gran profesionalidad; un trabajo presentado que consistía en una silla de madera en que la originalidad del diseño y su talla, en la que representaba todos los mariscos de la ría de Arosa, le concedieron la medalla de oro, causando la admiración del público y del Tribunal que le concedió el premio.,
Enrique Saavedra Rua
Desde muy joven emigró a América estando primero en La Argentina y después en Cuba fijó su residencia, labrándose un gran porvenir fruto del éxito en sus negocios. Llegó a ser propietario de varias manzanas de casas en la ciudad de La Habana.
En uno de sus viajes a España, conoció a Josefa González, que posteriormente sería su esposa, de esta unión tuvo cuatro hijos: Carmelina, Jacobo, Oscar y Mª Cristina.
Su hija Carmelina pasando una temporada en Villagarcía en casa de sus parientes, conoció a José Luís Rey- h...Leer la continuación
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Los Títeres. Por Enrique Lago Cid
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Los Títeres en Vilagarcía

11/12/2011 23:15:34
He mencionado ya en mis anteriores artículos, que, cuando la plaza de la Pescadería estaba en funciones, la vida del pueblo giraba en torno a ella. Esto me hace recordar los celebres “titeres”. Le llamaban así a las representaciones que las “compañías de comediantes de la legua” hacían por la noche y en la calle. Los lugares que más frecuentemente ocupaban, eran frente a dicha plaza, o en su defecto al que había frente a la taberna de Názara. Cuando esto ocurría, era una novedad, y por lo tanto la gente no se lo perdía.
Tenemos que tener en cuenta que, en aquel tiempo, eran los albores del cine mudo, y en nuestro pueblo, solamente contábamos con el teatro Villagarcia y el Varietés.
El primero más dedicado al teatro. Mas tarde fue adaptándose a la nueva era del cine. El segundo, más popular, nos proporcionaba a los chicos, la ilusión de vivir las aventuras de Tom Mix y su caballo blanco, (no recuerdo su nombre).vivíamos de lleno el Oeste americano.
William Duncan; con su trineo y los perros, nos trasladaba a los territorios de Alaska, y gozábamos de aquellas maravillosas aventuras, que después, trasladábamos a nuestros juegos infantiles.
¿Quién no se acuerda de Rodolfo Valentino, Ramón Novarro, Douglas Fairbanks, José Mojica etc.? Me refiero a las chicas casaderas, por aquellas fechas.
En la comedia; Búster Keetun, Harold Lloyd, Charles Chaplin. Porque el Gordo y el Flaco, eran ya de la época del Teatro Cervantes. Como lo fue la famosa etapa de películas de Fu-Manchú. Ya en esa época la imagen empezaba a influir en las mentes infantiles.
Volvamos a los titeres, porque estos fueron los precursores del teatro en plena calle. A ellos tenemos que agradecerle todos aquellos ratos de diversión, en una villa que carecia del más mínimo entretenimiento.
Yo no sé como se enteraban, porque antes de empezar la función, se...Leer la continuación
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La calle donde me crié . Calle Galán y García Hernández. Por Enrique Lago Cid
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La calle donde me crié

21/12/2011 13:13:55
Galán y García Hernández
Año 1932

El coche de Ferreirós
A continuación de nuestra casa estaba la casa de D. Rogelio Ferreirós. El edificio era de cantería y constaba de dos pisos. La entrada para la vivienda lindaba con nuestra casa. Tenía un portal losado en mármol con los primeros peldaños del mismo material..
Al lado del portal estaba el garaje, el cual se cerraba con una persiana metálica de seguridad. Tanto el primer piso como el segundo tenían balcones con barandilla de hierro. Era una casa esplendida de techos altos y la fachada, de piedra labrada, sobresalía en comparación con las que completaban la calle. Este señor tenia un almacén de sal y carbón, en donde hoy está el almacén de “La Palomita”, por la parte de atrás del colegio León XIII. Su hijo llamado Pedro, participaba en el negocio de su padre. Menciono a su hijo porque tenía un coche marca Buik, de color azul claro, los flancos de las ruedas blancos, que en aquella época era demostración de lujo.
En tiempos de la segunda república, que en mi mente infantil voy recordando, los pocos coches que había en la villa de personas particulares, se podían contar con los dedos de las manos, y los de alquiler eran coches marca Osmóvil, Ford etc., pero todos de inferior calidad. El coche de Ferreirós que conducía su hijo Pedro, era en aquellos tiempos un coche de lujo. Me encantaba verlo salir del garaje; -como no lo usaban diariamente-, cuando salía por la puerta, llamaba la atención, por limpio, y lo reluciente de sus niquelados. No creo que hubiera mosca que tuviera la osadía de posarse sobre él para hacer sus necesidades. Mi mente infantil quedaba embobada viendo aquella maravilla –por lo menos a mí me lo parecía-. Presenciaba toda la maniobra de entrada o salida de dicho vehiculo. Como la calle era estrecha y el coche bastante largo, la maniobra era bastant...Leer la continuación
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Vilagarcía en el porvenir . Por Enrique Lago Cid
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VILLAGARCÍA EN EL PORVENIR
Por RAMÓN G. GARCIA LAGO
Creo que erraron el porvenir de Villagarcía –el rumbo, por lo tanto, impreso a su destino- quienes se afanaron por hacer de ella una ciudad eminentemente comercial. Sin perjuicio, claro está, de darle a las actividades comerciales un vuelo de trascendencia creciente a compás del tiempo, Villagarcía por su ría magnifica, adecuada como ninguna otra para la practica en gran escala de los deportes del mar, por las campiñas maravillosas que la circundan, por su misma topografía, debió haber sido preparada para ciudad veraniega, y, a poco que el esfuerzo de todos se hubiese orientado en este sentido, pocas generaciones tendrían que sucederse para que una de ellas viese convertida a nuestra ciudad en el San Sebastián del Noroeste. En abono del criterio que dejo señalado, podría extenderme en largas consideraciones, pero no es este el momento. Y ahora a los proyectos de hoy y mañana.
Ya en plena guerra y cuando desde la mínima posibilidad económica a la mayor tensión, todo se consagraba al logro de la victoria, yo, sobre la marcha, he querido ir resolviendo algunos de nuestros más agudos problemas. Uno de ellos era la cuestión social que dimanaba del exceso de población en un agro parcelado hasta lo infinito, y de ahí el cultivo antieconómico de la tierra y un exceso de brazos en inactividad forzosa. En resolución der este problema he laborado durante un año por lograr que se instalasen en esta ciudad los talleres de los Ferrocarriles de Oeste. Las obras ya han salido a subasta. En ellas tendrán trabajo centenares y centenares de obreros. La economía local adquiere un poderoso motivo de impulso y yo he culminado mi máxima aspiración a saber: que a su regreso, tendrán trabajo seguro y seguros medios de vida, los que retornan del frente de combate.
Complemento de estos Talleres será la...Leer la continuación
Escrito por Enrique Lago Cid •   Agregar un comentario   0 comentarios
 
Los caciques
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Si buscamos en el diccionario la palabra “cacique”, nos encontramos con esta definición: “Señor de vasallos o superior en alguna provincia o pueblo de indios.- El que en un pueblo ejerce influencia omnímoda en asuntos políticos o administrativos”. El hombre desde tiempos inmemorables, siempre trató de ejercer esta superioridad sobre sus semejantes en beneficio propio. ¿Cómo conseguir este fin? Lo más primordial es conseguir que los “vasallos” carezcan de toda clase de estudios y conocimientos para que su vida quede supeditada a este tipo de personajes. El ser humano desde que adquiere el uso de la razón, y tiene que ocupar un lugar en la sociedad, trata de ser independiente. ¿Cómo lo consigue? ¡Con el trabajo!
A partir de esta necesidad del hombre, fueron surgiendo las “sanguijuelas” que lentamente y egoístamente fueron sirviéndose de su esfuerzo o su inteligencia en beneficio propio. El hombre se convirtió en esclavo del poderoso, con el correr de los tiempos pasó a ser vasallo y ahora sirviente por un mísero salario. Surgieron los municipios, con ellos las Alcaldías, que aportaron a la sociedad dos tipos de caciques: el secretario y el alcalde. La gran ambición del cacique, después de poseer bienes, es poseer también el poder. Al ser el rico de la parroquia tiene fácil acceso a la alcaldía. Estando en ella, no tiene más que llegar a un acuerdo (conchabarse) con el otro cacique que es el secretario y todo va sobre ruedas. El municipio gallego no parece haberse...Leer la continuación
Escrito por Enrique Lago •   Agregar un comentario   0 comentarios
 
 
Mis recuerdos del Banco de los Pobres
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Fue muy meritoria la labor de D. Joaquín recaudando fondos, teniendo en cuenta que por su carácter había ganado muchas amistades en la villa, las cuales proporcionaban a la Asociación donativos que nos permitían salir de muchos apuros; pero a pesar de todo no alcanzaban a cubrir las solicitudes que de día en día se multiplicaban. Una tarde paseando por la Alameda, íbamos comentando este problema y Miguel Lapido sugirió colocáramos unas huchas en los colegios, para de esta forma tener más ingresos fijos. La idea fue aceptada y se mandaron hacer las huchas que después se pusieron en los colegios de Las Franciscanas y Filipenses. Después de haber puesto los cepillos en los colegios, acordamos poner uno en la vía pública. El lugar más idóneo era la plaza de Calvo Sotelo y el sitio, el cierre de la linternería de Ramón Meléndez. Nos pusimos en contacto con él, y nos dio toda clase de facilidades. Se construyó un buzón de obra y me entregó una llave del taller para cuando quisiéramos ir al buzón tener la entrada libre a nuestra disposición. Su colaboración fue para nosotros una ayuda muy importante, por ser uno de los buzones que más recaudaba, por estar situado en el paso de las personas que se dirigían al mercado los días de feria y a la plaza diariamente. Por tal motivo lo considero uno de los mejores colaboradores que nos apoyaron en todo momento. Ramón Meléndez Bouzas...Leer la continuación
Escrito por Enrique Lago •   Agregar un comentario   0 comentarios
 
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LA VOZ DE GALICIA

 

 A MI QUERIDO AMIGO ENRIQUE

IN MEMORIAM

Hoy no tengo palabras para mostrarte  mi profundo agradecimiento mi querido amigo Enrique. Has sido para mi un referente en muchos aspectos pero sobre todo en tu pasión por la historia de tu pueblo, hoy ciudad. Me has contagiado de esa pasión a lo largo de estos años y he aprendido contigo lo importante que es no olvidar, ni lo bueno ni lo malo. Hoy tu epitafio podría  ser como el bello epitafio de Díaz Castro “A beleza feriume para sempre”. Las personas querido Enrique no mueren hasta que fallece la última persona que se acuerda de ellas, y yo, llevaré esta frase conmigo como merecido homenaje a tu recuerdo, por ser como tu has sido y por el cariño que siempre me has mostrado. Gracias eternas querido amigo.

Juan Carlos Porto  11-01-2015

 

 
           EL CABARET
Si nos situamos en la Plaza del Dr. Carús, mirando hacía el antiguo Colegio de León XIII, a su izquierda había una casa en ruinas, cuando se hundió la techumbre, parte de los muros fueron arrastrados por ella. Los marcos de las ventanas y de las puertas eran de piedra labrada, mientras que el resto de la obra era de piedras más pequeñas e irregulares –rebos- y barro.
En este lugar se reunían los chavales del Castro y aledaños. Había una pandilla que era la que manejaba a los más pequeños o más debiles. Entre ellos estaban los hermanos Lareu, José y Antonio,- hijos de la Lexua, famosa por su arte culinario-, Antonio fue sacristán del convento de las agustinas en Vista Alegre, fallecido recientemente, Xaniño, Talaburia, Xereixa y otros, componían la pandilla.
Los días de mercado se practicaba un juego, que consistía en formar una fila de chavales, y estos hacer lo que hacía el que iba de primero. Si éste le tiraba de la trenza de pelo de alguna mujer o del pañuelo de la cabeza, los demás de la fila tenían que hacer lo propio. Si el primero le daba una palmada a un burro o caballo, éste recibía diez o doce palmadas. En este juego, los primeros jugaban con la ventaja de la sorpresa, y los que veníamos detrás, recibíamos la reacción de la persona o animal molestado.
Recuerdo una vez que practicábamos este juego en el mercado, y el primero de la fila robó una manzana en un puesto. El que iba en cabeza jugó con la sorpresa de la perjudicada, el segundo y el tercero, se beneficiaron de su reacción, y el cuarto, que precisamente era yo, recibí un sopapo de la mano de una mujer campesina, ejercitada en la faenas del campo, que me dejó sin saber si estaba en el mercado o sentado en el Paraíso Terrenal.
Cuando reaccioné, salí de allí a trompicones y el resto de la fila huyó en desbandada.
Desde aquel día, que fue para mí en el que aprendí, que no todos los juegos son válidos, y por lo tanto, me negué rotundamente a seguir practicándolos.
Debo aclarar que José Lareu, tenía una facilidad asombrosa con los jugos gástricos, y 
provocaba el vomito cuando a él se le antojaba. Yo en los años que tengo de vida no he visto cosa igual. Pues bien, por negarme a seguir con el juego, no presentándome más en el “Cabaret”, el día que me encontraron me llevaron a dicho antro, y José se encargó de fusilarme con la pólvora que él mismo fabricaba. Prefería mil veces el sopapo de la campesina de las manzanas.
 
Pacucho y los Bombones
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Creo que todas las personas que sean más o menos de mi edad, han conocido a Pacucho, o por lo menos habrán oído hablar de él alguna vez. No recuerdo el nombre de su padre, pero si el de su madre, Balvina Ferrer. Tuvo seis
hijos: Juan, José, Ramón ,Luis, Pacucho y Castor. Éste era un deficiente mental, que se ganaba la vida, haciendo recados o en la estación del ferrocarril transportando los equipajes de los viajeros que necesitaran su servicio. Al principio era él, el que cargaba con los bultos; después, disponía de una carreta, para hacer tal servicio.
Hoy en día tendría una vida bastante distinta de la que llevó el pobre. Hoy gracias a Dios y a la labor humanitaria de los hombres, contamos con centros de atención para personas discapacitadas. Por lo tanto Pacucho fue victima de una sociedad carente de lo más elemental en el orden social. Estaría atendido, por lo menos en lo más esencial y no terminaría como terminó, completamente alcoholizado.
Para muchos era el tonto del pueblo, y al concederle este titulo ya justificaba las injusticias con que destrozaron su vida. Los que no tenían otra cosa que hacer disfrutaban viéndolo borracho. No culpo a nadie personalmente, culpo al ambiente en que el pobre tenía que desenvolverse. Culpo a la falta de humanidad y a la ignorancia de aquella sociedad que nos tocó vivir. Después de que lo alcoholizaron, el pobre necesitaba tanto el vino como la comida. Etelvina “La Galga” era la encargada, a base de arrumacos, de irle limpiando los bolsillos de lo poco que conseguía con su trabajo. Cuando estaba borracho dormía la borrachera en cualquier rincón de la villa. Lo recuerdo con su cabeza rapada al cero, una camisa y un pantalón por encima de los tobillos (hoy la moda le llama pantalones piratas) amarrados con un cordel a la cintura, y muy pocas veces con zapatillas, o zapatos de segunda mano. Porque o los perdía o se los quitaban los “graciosos”. Por lo tanto lo más corriente era verlo descalzo.
Tengo que romper una lanza a favor de la pobre de su madre, que muchas veces me preguntaba por él. La recuerdo siempre en busca de su hijo, y cuando lo encontraba durmiendo en la calle, en un estado lamentable, comprendo el dolor y el rencor que sentiría contra una sociedad que estaba destruyendo la vida de su hijo.
Yo fui muy amigo, cuando estaba de estudiante en el nuevo edificio del Grupo Escolar de su hermano Castor. De él, solamente tengo que decir que fue para mi una excelente persona.. Recuerdo a otros alumnos, que eran el terror de los más pequeños.
Para mi principalmente los conocía a uno por “O sereixa” y el otro por el “Talaburia”. El primer contacto que tuve con el “Talaburia” fue recibír el contenido de un tintero, por el mandilón estrenado ese mismo día.
Eran una verdadera pesadilla. Castor se hizo amigo mio, porque era un forofo del Atletico de Aviación. En mi casa se compraba siempre la revista “La Estampa” y en la sección de deportes venían las fotografías de los encuentros, yo las recortaba y se las daba.
Su ídolo era Ricardo Zamora, entrenador del Atletico. En la temporada 1939-40, el Atlético de Aviación estaba en cabeza de la clasificación, por lo tanto campeón de la Liga El equipo lo formaban: Aparicio, Tabales, Mesa, Urquiri, German, Machin, Enrique, Gabilondo, Elicegui, Campos, y Vazquez.
En el Campeonato de España de Copa, los últimos partidos los disputaron el Real Madrid y el Español. La afición deseaba que ganara el Real Madrid. Y con ella Castor, para él no había otro resultado. Por lo tanto, propiciaba que el Real Madrid ganara la Copa, según los deseos de Castor. A pesar de todos los buenos deseos, el Español quedó Campeón de Copa. El partido se jugó en el estadio de Vallecas y el Real Madrid ante el Español, perdió por 2-3. Fue el 30 de junio del 40.
Lo que recuerdo son algunos famosos de otros equipos: Herrerita, Emilin del Real Oviedo, José Escolá del Barcelona y Oceja del Bilbao.
Conservo la fotografía del jugador del Athlétic de Bilboa, Unamuno, que jugaba de delantero y fue el máximo goleador en esta temporada. Marcó veinte goles en los veintidós partidos disputados.
Recuerdo que por estas fechas, las niñas pudientes le pedían a los Reyes Magos, una muñeca que causaba furor entre ellas. Se llamaba Mariquita Pérez. Y su precio era de 95 pesetas, que en aquellos tiempos, no estaba al alcance de muchas familias. Por lo tanto había muchas niñas, que opinaban que los Reyes no eran muy justos al entregar los regalos. Para los otros niños había aquellos caballos de cartón piedra (que eran horrorosos) o los coches de madera, que se componían de una silueta de cabina hecha de madera , con dos ejes, en los que se colocaban cuatro ruedas y una caja también de madera, para poder cargarle, y poder jugar. Y para las otras niñas que los Reyes no le ponían la Mariquita, recibían a cambio una Pepona de cartón piedra, que había que tener mucha imaginación para ver en ella una niña y jugar con ella. En aquella época la industria del juguete dejaba mucho que desear.
Volvamos con Pacucho. Éste un día recibió el encargo por parte de los almacenes de Waldo Rivas para llevar al muelle un garrafón de aceite, para el vapor de Ribeira. Cargó con el garrafón y al llegar a la punta del muelle de hierro, donde estaba atracado el vapor, desde lo alto del muelle, llamó por Manuel, encargado de recibir la mercancía, y le lanzó el susodicho garrafón. El resultado del encargo ya se puede adivinar.
Cuando nos visitaba la escuadra inglesa “Home Fleet”, Pacucho tenía mucho trabajo, ya que era el encargado de transportar a los marineros completamente ebrios en la carreta al muelle de hierro, donde las lanchas de los buques de guerra los devolvían a su destino. Al llegar a cabecera del muelle, la policía militar, los cogía por los pies y manos y los lanzaban a los lanchones, como su fueran sacos de patatas. Después de cumplido el encargo, Pacucho se marchaba en busca de otra carga., Ni el Almirantazgo ni la embajada britanica, agradecieron a Pacucho su labor humanitaria, al devolver a sus destinos aquella pandilla de borrachos.
Cierto día el dueño del Hotel Cortegada, le mandó ir a la estación a recoger el equipaje de un cliente.
Pacucho como buen cumplidor, se personó en la estación y recibió de manos de un viajante de farmacia dos maletas, con destino al Hotel Cortegada. El trayecto de la antigua estación al centro de la villa, era por lo menos de dos kilómetros más o menos.
Durante el camino, en uno de los descansos, no sé si es por estar mal cerrada la maleta , o si el cierre estaba deteriorado, el caso es que se abrió y de ella salió una caja que contenía, por lo menos en apariencia unos bombones envueltos en papel de plata. Éste articulo pocas veces lo cataba Pacucho. Así que cuando lo vio, lo primero que se le ocurrió fue llenarse el bolsillo. Cerró la maleta y siguió su camino. Entregó las maletas en el hotel , y se fue a sentar al malecón que había en la alameda, y allí se dio el gran festín disfrutando de aquel chocolate tan sabroso.
Lo que no sabía Pacucho, era que la empresa farmacéutica Bayer, fabricaba un purgante para niños, que disimulado con el chocolate, era agradable y fácil de tomar.
El resultado es fácil de adivinar: retortijón, bajada a la playa, bajada de pantalones.Pero esta labor se repetía con demasiada frecuencia, por lo tanto ya no valía la pena ponerse los pantalones. Y ahí tenemos a Pacucho metido en el mar, tratando de salir de aquella descomposición “galopante” a juzgar por la manera de correr de un lado para otro.
Lo más insólito de su vida, fue precisamente su muerte. Recuerdo el multitudinario entierro del Doctor Moreira. El de Pacucho, fue algo sorprendente por la cantidad de personas asistentes. Lo que no tuvo en vida, se lo concedieron a su muerte. Era como si lo sociedad quisiera devolverle con este gesto, lo que durante su vida le negó, una existencia digna de un ser humano. El Señor con su gran misericordia, le compensará y le dará la paz, que sólo Él puede dar.

Quiero agradecer a “Foto Ferrazo” la gentileza de proporcionarme la fotografía de este famoso personaje. Muchas gracias.

 
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       DE MACEIRA A COVELO
Me encontraba en el comercio mixto de los hermanos Fadista en la parroquia de Maceira, perteneciente al Ayuntamiento de Covelo. El asunto que me había llevado a dicha parroquia, como es de poco interés para mis lectores, lo pasaremos de largo.
El comercio en el que me encontraba es muy peculiar en las aldeas de Galicia, allí encuentras desde cerillas, tabaco, vino, toda clase de comestibles, ropa, calzados, ferretería y si me apuran mucho algunos artículos de farmacia
Cuando formaba parte de la plantilla de Pescanova, mi trabajo era crear nuevos puntos de ventas. Con tal motivo he tenido ocasión de trabar amistad o conocimiento con muchos paisanos de la zona del Miño o del Tea.
Una tarde a finales del mes de septiembre, estando sentado en una banqueta al pie de una mesa, con una taza de vino tinto del Ribero y un puñado de cacahuetes. Al otro lado de la mesa estaba sentado un paisano de Covelo. Yo tengo una debilidad y es que me encanta hablar con la gente de la aldea y oír sus sentencias y sus tradiciones, me gusta la gente sencilla por su espontaneidad y su forma de narrar, los hechos de su vida cotidiana.
-¿Usted es de Maceira? Pregunté tratando de entablar conversación con el paisano.
-Non señor. Eu vivo en Covelo.
-En Covelo. el señor cura es amigo mio.
-D. Juan e bastante bo home, eu non teño queixa. Claro que soamentes vou a misa os domingos e na festa da patrona.
Vino la “rapaza” y puso unas tazas de vino sobre la mesa; invitación mía. Después el silencio entre ambos solamente era interrumpido por las voces de las mujeres que entraban a comprar algo.
-Eu nacin nunha aldeiña portuguesa preta de Monzon. En Salvaterra coñecín unha rapaza que estaba moi ben, nos dous xeitos: na sua beleza e nos cartos é na facenda que seu pai tiña.
-¿Y se casó con ella?
-Non me casei…toda á culpa tuvoa un mangante de un amigo meu, un larpeiro que no servia mais que para xantar.
-¡Le quitó la moza!
-¡Qué iba a quitar, si era parvo! Cando fun a coñecer a os país da rapaza, leveino conmigo…pedinlle me axudara na conversa… que dixera que era moi traballador… e que tiña algúns bens, gando e algunha leira…
-¿Y no lo hizo?
-Tan ben o fixo, que quedei composto e sin noiva
-¿Qué le hizo?
-Mire, cando despois de recibirnos o pai da rapaza, e ante unas tazas de viño da sua cosecha, empezou a preguntarme: si traballaba, é en que traballaba… pois o papamoscas contestou por min.
-¿Qué si traballa? ¡Claro que traballa!…Ten bastante facenda en que facelo… no tempo das labouras do campo, precisa de catro ou cinco homes…
-Eu ollei pra él, para que estuvera calado, e me deixara falar.
-¿Tes algún gando?
-¡Qué si ten gando! Tres vacas leiteiras é dous bois pra o carrro e o arado…e non falemos das obellas e dos porcos… siguió contestando el amigo.
-Eu xa non podía falar, ollaba pra él, pra ver si calaba… o sudor corriame por todo o corpo…Sentia como si se me derreterán o corazón mais o estomago; pero aquel desgraciado sigueu barballoando. Digolle a verdade… oindo falar aquel lampantin sentía desexos de matalo…para que calara finxei un ataque de tos tan forte que o mismo pai da moza preguntou preocupado:
-¿Estas acatarrado rapaz?
-E aquel disgraciado pareceullen pouco o do catarro… que contestou moi fachendoso:
-¡Catarro, non!…¡Ten unha tuberculosis de manda carallo! 
E ese foi o motivo de casarme en Covelo, tuven que fuxir de Salvaterra, despois de darle unas boas zoupadas a ese listillo de merda.
Después de la llegada del ómnibus de Fadista, y hablar con el mecánico sobre la avería de mi coche, éste se comprometió a dejármelo reparado para el día siguiente.
Ya noche empezaba a extenderse desde el este, cubriendo de sombras el camino que nos llevaría a Covelo. La luna en una de sus fases menguantes nos hacia guiños al paso de las nubes.
Mi acompañante caminaba silencioso…encendió un pitillo…seguía el silencio…
-Perece que la noche está algo fresca. Comenté para abrir una conversación que animara los siete kilómetros que teníamos que caminar.
-¿Vostede de donde é? preguntó el paisano después de una calada al pitillo.
-Soy de la banda del mar. Errónea contestación.
-A banda de Covelo é bastante boa, témola que pagar entre todo-los vecinos.
-Quiero decir que vivo en un pueblo que está a orillas del mar.
-¡Ah!, Agora entendo. Después de caminar un buen rato en silencio, seguramente influido por la oscuridad de la noche.
-¿Pola su terra vese a Santa Compaña?
-¡Yo nunca la vi! ¿Qué es la Santa Compaña?
-E unha procesión de mortos ou almas en pena que nas brétemas da noite recorren errantes os carreiros, camiños e corredoiras dunha parroquia. Esta procesión vai encabezada por unha persona viva que leva unha cruz ou un caldeiro de auga bendita e vai seguida por almas en pena formando duas filas. Estas van vestidas con sudarios ou túnicas brancas e levan na man velas acendidas que na maioria dos casos non son visibles pola xente, entón sabese da sua presencia polo cheiro a cera derretida e tamén polo aire que levantan o pasar. Din que o que levan acendidos na man son osos que arden coma fachos.
A persoa viva que leva a cruz ou o caldeiro con auga bendita, esta condenada a ir sempre diante da comitiva e non pode, en ningún momento volve-la vista atrás e soamente posderia liberarse dese castigo se atopase a outra persoa tamén, por suposto, viva á quen lle entregar ben a cruz ben o caldeiro sen remisión e, por forza, terá que andar errante tódalas noites cunducindo a procesión.
Un veciño meu, dormía tranquilamente ca sua muller, e por ter que sufrir o castigo a sua alma vai na procesión da Compaña e a sua persona non se decata. Pasado o tempo poderase reconocer aos penados con ese castigo pola la extremada palidez e pórser cada vez mais delgados. Cada noite que pasa a súa luz será cada vez máis forte mentres que a saúde vaise debilitando ata enfermar sin que ninguén saiba as causas de tan misterioso mal. Estan condenados a vagar noite tras noite ata quer morren ou ata que un incauto sexa sorprendido para tomar o relervo.
Con este morboso relato de mi acompañante sobre la Santa Compaña, al salir de un recodo del camino pudimos ver las luces débiles de Covelo. Seguimos caminando y casi a las puertas de la aldea, sentimos el toque de una campanilla y después entre la niebla aferrada entre los árboles, pudimos distinguir una luz que se movía entre la bruma, después otra y otra; mi acompañante se había escondido detrás de enorme “carballo”
y cogiéndome por un brazo me arrastró detrás del roble y con voz entrecortada por el miedo, no dejaba de recomendarme:
-Estese quieto aquí…meta as mans nos bolsillos e cerre ben os puños, pra que no lle metan un cirio na man.
Dejé al paisano escondido detrás del roble con las manos fuertemente escondidas en los bolsillos del pantalón y los puños cerrados. Estaba a cien metros de la iglesia y necesitaba hablar con Juan para que me diera posada por esta noche. En la iglesia había luz y la puerta estaba abierta, a pesar de ser una hora bastante avanzada. Entré hasta la sacristía; allí estaba el sacerdote quitándose el alba, le acompañaba el sacristán también vestido de blanco, el monaguillo y dos mujerucas del pueblo.
-Acabamos de chegar de levarlle a extremaunción a un enfermo que seguro non pasará desta noite.
Me gustaría volver al roble donde mi acompañante quedara temblando, para decirle que no era la Compaña sino el mismo Dios en persona, que amorosamente recogía el alma de uno de sus queridos hijos.
Enrique Lago Cid
 

ANÉCDOTAS DE LA 
POSGUERRA

Por aquellas fechas la Compañía Teatral de Rabal, hizo su aparición en nuestra villa para solaz de la gente culta y devota. Pusieron en Escena la Pasión de Cristo.
Rabal era un muchacho joven muy bien parecido, por lo tanto el papel de Jesucristo lo bordó.
Durante toda la representación, el distinguido, no hizo otra cosa que alabar su trabajo colmándolo de aplausos; era una verdadera apoteosis.
Recuerdo la escena en que Jesús caminaba sobre las aguas. Esta escena fue tan bién lograda, que después de un religioso silencio, todo el teatro puesto en pie, rompió con clamorosos aplausos de admiración a aquel artista que les embargaba con su actuación.
La apertura del telón dejó al público en suspenso, la escena que representaba, conmovió el corazón de los espectadores; el silencio reinó en la sala, el momento cumbre de la obra había llegado; las señoras profundamente conmovidas, con los pañuelos en la mano, y algún caballero carraspeaba disimulando la emoción, esperaban el desenlace del último acto, en el que Jesucristo muere en la cruz. Ante sus ojos apareció la escena del Calvario. En el centro del escenario estaba colocada la cruz y Jesucristo – en este caso Rabal- clavado, -sujeto a ella-. Todos los personajes que componían la escena rodeaban al crucificado: María, madre de Jesús,Juan, María Magdalena, María de Cleofás, un grupo de soldados romanos, fariseos y el pueblo curioso. El telón de fondo representaba a Jerusalén en la lejanía, el cuadro iluminado con un juego de luces que resaltaba la escena era perfecto.
Jesús desde el alto de la cruz, fue recitando las siete palabras y en el momento que dijo:
-¡Tengo sed!
Ocurrió lo más inesperado: la cruz empezó a vacilar en su base como consecuencia del peso que soportaba. Rabal empezó a notar que la cruz vacilaba e iba inclinándose hacia delante…su caída al patio de butacas le horrorizó…miraba al publico que poco a poco, si Dios no lo remedirá se vería entre ellos… el terror le hizo gritar:
-¡Me cago en la leche! ¡Que me mato!
Se bajó el telón inmediatamente, los tramoyistas y el personal que rodeaba la cruz, entraron en acción y solucionaron el problema. Al poco tiempo después de unos sonoros martillazos, subió el telón y la obra terminó sin más incidentes.
LOS MITINES EN EL CERVANTES.
Por aquellas fechas eran muy frecuentes los mítines. Se trataba de elevar la moral del sufrido pueblo, y obtener adictos al nuevo régimen. Por lo regular, los oradores solían ser jefes relevantes de Falange, el Gobernador Civil o algún personaje con vida muy activa en el Movimiento. Después de las intervenciones de los susodichos personajes, se procedía a efectuar los rituales vivas, a los que el respetable contestaba con verdadero entusiasmo. –o lo parecía-.
Estas exclamaciones patrióticas, eran interminables-. La gente después de empezar con el primer ¡¡Viva!! Los siguientes eran ya por inercia.
Esta anécdota presenciada por un servidor confirma esta aseveración. Veamos la escena:
Teatro Cervantes. Estoy situado en el anfiteatro que estaba a continuación del “gallinero”. A mi lado un “sorcho”, -así se identificaba a los soldados del Ejercito de Infantería- soportaba los apretujones de la gente que le rodeaba. Cuanto más se enardecía el público –o aparentaba estarlo- sufríamos las apreturas de aquella masa enardecida. El anfiteatro estaba completamente lleno, (¿quién era el guapo que faltaba a estos actos patrióticos?), por lo tanto, estábamos bastante agobiados. Cuando terminó la arenga por parte de uno de los oradores empezaron los vitores.
“¡España!” gritaba el personaje que nos había deleitado con las ventajas de la nueva patria, y el publico contestaba, ¡Una!, volvía a repetir ¡¡España!! Repetían con más entusiasmo ¡¡Grande!! Y volvía a insistir ¡¡España!! Respondiendo el público a la aclamación ¡¡Libre!! a continuación venían los vivas. ¡¡Viva España!!, ¡¡Viva la Falange!! ¡¡Viva el Glorioso Movimiento Nacional!, y el publico seguía contestando ¡¡Viva!!; ¡Viva Franco!, ¡Arriba España! Etc. etc.. La gente levantaba el brazo efectuando el saludo al estilo romano. En medio de este entusiasmo, uno de los presentes, con gran fervor patriótico, levantó el brazo y gritó un grandioso ¡¡Viva Franco!!, tropezando con su brazo en la cabeza del soldado tirándole el gorro al patio de butacas. Éste al verse desgorretado y asomándose al vacio grito:
-¡¡Meu gorro!!
La respuesta no se hizo esperar, un clamoroso ¡¡¡Viva!!! Llenó la sala del teatro.
LAS TRANSPARENCIAS
Antes las películas eran celuloide y venían en cajas redondas de lata y estas en un saco redondo con un refuerzo de madera en la parte baja. El operario que las proyectaba preparaba la película en dos bobinas, para cambiar al segundo rollo, se producía un descanso en la proyección. En este descanso se proyectaba una transparencia en la que aparecía un señor grueso fumando un habano apoltronado en un sillón. A este dibujo lo acompañaba la palabra DESCANSO. Entonces los espectadores que tenían el vicio de fumar salían al hall, conversaban y se fumaban el correspondiente pitillo, (en aquella época las señoras no fumaban, por lo menos en público).También tenían la opción de ir hasta el Carbalinés que estaba enfrente y tomar una copa, Otra de las transparencias, -esta impuesta por la autoridad-era el retrato de Franco, flanqueado por las banderas Nacional Falange y Requetés. Esta transparencia se proyectaba al final de la sesión y era acompañada del Himno Nacional. La gente se ponía en pie, con el brazo en alto guardando un respetuoso silencio.
Un aciago día le tocaba estar de ayudante en la cabina de proyección, a un muchacho que era amigo nuestro, hijo de Emilia García, intima amiga de mi madre, casada con un tripulante del buque alemán “Cab Arcona” que pasó la guerra del catorce refugiado en nuestra ría, el padre del muchacho era de origen polaco, llamado Sopwkosky.
Cuan llegó el final la película, se equivocó de transparencia y en vez de colocar a Franco, colocó la que correspondía al DESCANSO. El señor gordo que fumaba un puro apoltronado en su sillón, fue saludado con el himno nacional, muchos espectadores no sabían si levantar el brazo saludando o echarse a reir.
Ya podéis daros una idea de la que se armó, se soliviantaron las fuerzas vivas, mientras el pobre de Sopwkosky, tuvo que poner tierra por medio y gracias al cónsul alemán en Vigo que logró desde Lisboa ponerlo rumbo a Buenos Aires.

Vilagarcía, Patrimonio e historia