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"Unha ventá para o recordo"
A Vilagarcía antiga
 
A PÁXINA DE ROBERTO NÚÑEZ PORTO
 
 
Roberto, cos seus escritos, sen desmerecer os nosos moitos  e magníficos colaboradores, fai que a nosa páxina aumente en calidade. Lelo é un auténtico luxo. A súa capacidade para describir vivenzas, recordos ou situacións en artigos de actualidade,  fai que as súas palabras convírtanse en "Prosa Poética" cargada dunha enorme dose de musicalidade. Hoxe, neste novo apartado, mostrámoslle o noso agradecemento. 
 
AQUELLAS NAVIDADES...
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Siempre se dice que recordar es volver a vivir. Aunque no deja de ser una metáfora. Es cierto, sin embargo, que al llegar a cierta edad fluyen los recuerdos y nos invade la nostalgia. Por ello, cuando se acerca la Navidad, no podemos evitar que la emoción nos embargue. Recuerdo -¡cómo olvidarlo!- que en aquella Vilagarcía de mi infancia y adolescencia, la campaña navideña comenzaba, invariablemente, en el mes de diciembre. Era lo clásico, lo tradicional. No como ahora, que todo se anticipa, en una delirante carrera contrarreloj, como si no hubiera mañana. Y ya en el mes de noviembre -algún año, incluso, en octubre-, los establecimientos comerciales y las ciudades se visten de Navidad. Es el imperio del marketing: la publicidad nos incita a un frenético, compulsivo y voraz consumismo que adultera la esencia del verdadero espíritu de la Navidad. En aquel entonces, sin embargo -porque no cualquier tiempo pasado fue mejor-, todo era menos colorido, más austero. Pero, tal vez debido a ello, también más auténtico, más íntimo y familiar. Recuerdo el espléndido montaje del Belén en la iglesia parroquial, con sus magníficas y artísticas figuras. También el de la ‘Confitería Prada’, de tamaño más doméstico, donde podías adquirir figuras y elementos diversos para montar el Nacimiento en casa. Asimismo, en el establecimiento de antigüedades ‘El Hogar’, una figura de gran tamaño, ataviada con los ropajes típicos de Oriente, representaba a un paje real portando una urna en la que los niños depositábamos nuestras ca...Leer la continuación
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INSTITUTO LABORAL - “OPERACIÓN REYES MAGOS”
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Aquel mes de diciembre de 1958, profesores y alumnos del Instituto Laboral de Vilagarcía de Arousa fuimos protagonistas de un acontecimiento emocionante, único e irrepetible: la “Operación Reyes Magos”. La empresa ‘Lantero e Hijos’, cuya actividad primigenia había sido la fabricación de juguetes de madera -ignoro si como actividad principal o complementaria-, tenía en sus almacenes, durmiendo el sueño de los justos, varias cajas que contenían gran cantidad de piezas de los juguetes que antaño fabricaba. Ignoro cómo Don Vicente López Nieto, otrora profesor de Cultura Industrial, tuvo conocimiento de la existencia de aquellas cajas que, para una acción solidaria, consiguió rescatar de las nieblas del tiempo. Se trataba, en su mayoría, de piezas sueltas que requerían un arduo y minucioso proceso de selección. Una vez identificados cada uno de los componentes con el juguete correspondiente, procedimos al montaje de los prototipos bajo la supervisión del entonces profesor de carpintería, don José Portela Oliveira, coordinador de aquel proyecto. Durante el proceso de montaje preliminar, comprobamos que faltaban elementos para poder completar algunos de los juguetes, lo que nos obligó a diseñar y fabricar aquellas piezas indispensables. Los prototipos nos permitieron saber, en función del número de piezas de que constaba cada uno, cuántos juguetes de cada tipo podíamos completar. Ante la e...Leer la continuación
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VIVENCIAS Y SENSACIONES
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Los recuerdos, sin los cuales nuestra vida estaría vacía, no se nutren únicamente de situaciones vividas en la niñez, en la juventud y en la madurez. Ni exclusivamente de personas y lugares. Los recuerdos siempre van acompañados de sutiles sensaciones que nos acarician todavía... PLAYA Y MAR En la playa de La Concha, los pies desnudos sobre la arena húmeda recién bañada por el mar, en su movimiento de resaca, es una de las primeras sensaciones que recuerdo. Las pequeñas huellas que iban dejando mis pies de niño de 4 años, llamaban mi atención. Y no comprendía como podían desaparecer después de que el agua besara de nuevo la arena. Pero yo seguía intentándolo, una y otra vez, con la esperanza de que aquellas pequeñas olas no consiguieran borrarlas. Recuerdo como me estremecí la primera vez que el agua, en su avance sobre la arena, cubrió mis pies, y me retiré asustado. Pero volví a intentarlo, en un juego de avance y retroceso sin fin, hasta que aquellas caricias del mar me cautivaron... En aquella playa, en la que el ‘Gran Balneario de la Concha’ mostraba el ocaso de su esplendor, con la ayuda inicial de un salvavidas de tabletas rectangulares de corcho -adquirido en efectos navales ‘Casa Calicó’-, tras vencer el miedo a hundirme, aprendí a nadar. Años más tarde, participé intensamente en los entrenamientos de natación en las ‘corchadas’ del muelle de pasajero...Leer la continuación
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¡CÓMO PASA EL TIEMPO!

¡CÓMO PASA EL TIEMPO! - Por Roberto Núñez Porto

24/02/2016 18:48:09

Parece que fue ayer, y ya han transcurrido 72 años desde aquel 30 de noviembre de 1943, a las 06:00 horas, en que llegué a la vida. Son muchos años, sin duda. Pero han pasado en un suspiro. La niñez, la adolescencia, la juventud, la madurez o plenitud vital, y, finalmente, la vejez. Períodos de la vida que no todos tienen la fortuna de poder alcanzar.

 
A lo largo de toda una vida, en las distintas etapas que se van sucediendo, se acumulan experiencias que quedan grabadas en la memoria como un tatuaje neuronal. Y cuando uno ya está rozando la vejez, parece inevitable echar la vista atrás y recordar vivencias, únicas e irrepetibles, de la niñez, de la adolescencia y de la juventud. Todas las demás... todavía sucedieron ayer.
 
EL COLEGIO
Recuerdo aquellos primeros años del colegio, en Primera Enseñanza, en los que la ‘pedagogía’ de la bofetada, de la letra con sangre entra, de rodillas con los brazos en cruz... estaba muy arraigada en los centros educativos. Mi andadura escolar se inició en un parvulario no reglado -entonces, no existían parvularios públicos-, y de allí pasé a un Colegio Público. En aquel centro educativo tuve dos maestros, cuyos métodos de enseñanza eran diametralmente opuestos. Por razones obvias, preservaré la identidad de ambos y los denominaré maestros ‘X’ e ‘Y’. 
 
El maestro ‘X’, que únicamente me dio clase durante un curso -¡menos mal!-, cuando yo tenía 9 años, aplicaba un particular y ‘pedagógico’ método de enseñanza. Si no sabíamos una lección, de un par de sopapos no nos libraba ni el sursuncorda. Pero si no conseguíamos resolver un problema de aritmética, el castigo  individual o colectivo, consistía en golpear reiteradamente los glúteos del alumno con una caña de bambú de tres nudos, algo más de dos palmos de longitud y unos dos centímetros de diámetro. El entusiasmo (ensañamiento) con el que propinaba aquellos golpes, hacía que algunos de ellos se desviaran, incontrolados, a la región sacra (rabadilla), produciendo, además de un dolor insoportable, unas heridas que semejaban latigazos. ¡Y eso que llevábamos los pantalones puestos! Lo que evidenciaba la fuerza con la que infligía aquel brutal castigo. Cuando toda la clase -alrededor de 30 alumnos- era ‘merecedora’ de tal correctivo, sobrecogía vernos en fila,  presenciando el lamentable espectáculo de golpes y gritos de dolor, lágrimas incluidas, esperando, estremecidos, que a cada uno le llegara su turno... Sorprendentemente, después de recibir aquella paliza de ‘padre y muy señor mío’, continuábamos sin saber cómo se resolvía aquel puñetero problema. Y así sucesivamente. 
 
El Maestro ‘Y’ (con mayúscula), con el que estuve tres cursos completos, del que sus exalumnos guardamos el mejor de los recuerdos, era un hombre íntegro, vocacional, que hizo del Magisterio su razón de ser y de sentir. Un educador en toda la extensión de la palabra. Su método de enseñanza nada tenía que ver con el del otro maestro. Es cierto que, como era costumbre en el ámbito escolar de la época, alguna vez también nos castigaba (bofetadas o de rodillas), pero únicamente si nuestro comportamiento significaba una falta de respeto hacia él, desobediencia, o derivaba en burla hacia algún compañero de clase. Pero, en honor a la verdad, no era proclive al castigo físico. Si no sabíamos una lección, el castigo consistía en quedarse una hora más, estudiando, por la tarde. Pero si no conseguíamos resolver un problema aritmético, nos hacía salir al encerado para que, con sus didácticas, razonadas e instructivas explicaciones, analizáramos y comprendiéramos el enunciado. Y así, paso a paso, lográramos llegar a la solución definitiva. Era un consumado pedagogo. In memóriam.
 
Recuerdo que, cursando 2º y 3º de bachillerato en el Instituto laboral, cinco exalumnos suyos asistíamos a sus clases particulares de apoyo, en las asignaturas de Matemáticas (su especialidad docente), Lengua y Literatura, y Geografía e Historia. De esta última materia, eliminando todo contenido superfluo, nos preparó unos magníficos apuntes que él mismo escribió a máquina. 
 
Ciertamente, en aquella época (años 50 del siglo pasado) -que en ese aspecto, poco se diferenciaba de la de nuestros padres-, los castigos físicos en los colegios e institutos -salvo honrosas, aunque escasas, excepciones-, de alguna manera, estaban ‘institucionalizados’, como ‘norma’ general, e incomprensiblemente aceptados por gran parte de la sociedad. Han transcurrido más de 60 años desde entonces, y la distancia temporal, como no podía ser de otra forma, ha conseguido que aquellas, otrora, amargas vivencias se fueran diluyendo y transmutando en anecdóticos, aunque desagradables, recuerdos. Quiero pensar, sin embargo -y desearía estar en lo cierto-, que mi generación fue la última que padeció aquellos injustos e irracionales castigos. Pero, como somos una sociedad de extremos, en la que el término medio, el equilibrio, no suele ser un factor predominante, se cambiaron las tornas: hoy, en gran medida, los profesores perdieron su autoridad, y son los alumnos  -¡quién lo iba a decir!- quienes ‘maltratan’ a los profesores. En definitiva, la ponderación, como sinónimo de estabilidad, tanto en la enseñanza como en otros ámbitos de la sociedad actual, está perdiendo su esencia y su significado. ¡Qué lástima! 
 
FURTIVOS
Tenía yo ocho inexpertos años -todavía llevaba pantalón corto, como correspondía a mi edad en aquella época-, y un compañero de colegio, colega de juegos y travesuras, me convenció -no tuvo que insistir mucho, ciertamente- para que lo acompañara hasta el lugar de A Laxe (La Lage, se decía entonces), al que, por cierto, yo nunca había ido. Su intención, de la que tuve conocimiento al llegar allí, era entrar furtivamente en una huerta con el fin de afanar fruta. Aquello era nuevo para mí. No comprendía el por qué de aquella acción -muy generalizada entonces-, que iba en contra de mis principios. Pero me pudo la curiosidad, y el espíritu ‘aventurero’... 
 
Como la mayoría de las huertas con árboles frutales, aquella también estaba cercada con alambre de espino que, en aquella zona del terreno, apenas sobrepasaba el metro de altura. De manera que, poniendo especial cuidado para no dañarnos las manos, las piernas y la ropa, saltamos la alambrada y nos dirigimos a las claudieiras que, al fondo de la huerta, destacaban cargadas de fruta. Allí permanecimos largo rato, deleitándonos con el exquisito sabor de las ciruelas claudias, atentos a cualquier presencia inoportuna que pudiera poner en peligro nuestra integridad física. 
 
Cuando ya habíamos decidido dar por terminado el ‘festín’, nos alertó ver que un hombre -probablemente el dueño- venía corriendo hacia nosotros, blandiendo un palo que portaba en su mano derecha, increpándonos a voz en grito. ¡Pies para qué os quiero!, pensamos. Y empezamos a correr, ‘escopetados’, hacia la zona por donde habíamos entrado, y sin considerar la altura de la alambrada, y mucho menos la ubicación de las púas, de un gran salto logramos superar aquella barrera. Yo, que nunca me había visto en una situación semejante, creí que me salía el corazón por la boca... No dejamos de correr hasta llegar a la Plaza del Obelisco. Aquella fue mi primera y última experiencia como furtivo en huerta ajena.  
 
En aquella frenética huída, al saltar la alambrada rocé una de las púas... ¡Un ‘siete’ en el pantalón! Aquel percance me valió una gran reprimenda de mis abuelos -sobre todo de mi abuela-, con los correspondientes azotes en las posaderas. Y no por el roto en el pantalón, que también, sino por no haber respetado la propiedad ajena. Concepto que ellos me habían inculcado repetidamente y con verdadero ahínco, como parte esencial de mi educación. 
 
NAVEGANDO A LA DERIVA
Con el mismo colega de travesuras, para no variar, participé en un episodio marinero de escasa importancia, pero que pudo tener consecuencias graves. El Muelle de los Carabineros -testigo mudo de aquella caída al mar en la que a punto estuve de perecer ahogado- volvió a ser el escenario de una nueva travesura.
 
En un atardecer estival, con la pleamar iniciando su bajada, la gamela amarrada a una de las argollas del muelle llamó nuestra atención. Nos acercamos, confiados y decididos, con la clara intención de subir a bordo. Y asegurándonos de que su propietario no andaba cerca, así lo hicimos. Empezamos a movernos hasta que la embarcación alcanzó un frenético movimiento de vaivén, de babor a estribor y de proa a popa... Pero, claro, nosotros buscábamos más acción. De manera que, soltando del amarradero el rebenque que la mantenía sujeta al muelle, empujamos haciendo fuerza en aquél para separarla e iniciar nuestra particular ‘singladura’ por la dársena de O Cavadelo.
 
Cuando nos habíamos alejado unos diez metros del muelle, reparamos en que aquella gamela no tenía los remos a bordo. ¡Y ahora qué hacemos! Exclamamos con natural preocupación. El mar estaba en calma, y la lenta bajada de la marea movía la embarcación hacia la embocadura que existía en el muro de cierre de la dársena. El sol empezaba a ocultarse, y lentamente nos íbamos alejando del embarcadero en el que, para llamar nuestra atención, el dueño de la gamela, al tiempo que movía los brazos, nos decía a gritos que regresáramos. Pero, ¿cómo hacerlo sin remos? Metimos las manos en el agua, él por la banda de babor y yo por la de estribor, moviéndolas frenéticamente, con gran esfuerzo, intentando avanzar hacia el muelle. 
 
Llevábamos un rato ‘remando’ con las manos, pero era inútil. Ya estaba anocheciendo y, a pesar del esfuerzo agotador, apenas habíamos avanzado un par de metros. En el muelle, el dueño continuaba increpándonos vociferando a pleno pulmón. Entonces, convencidos de que con aquel sistema de impulsión no saldríamos de allí en toda la noche, se me ocurrió una posible solución que, aún en el caso de que funcionase, no me iba a librar de una bronca monumental al llegar a casa, aderezada con unos merecidos azotes en la zona de ‘popa’. La idea era descalzarnos y remar con nuestras sandalias. Y así lo hicimos. Aquello dio resultado y, al fin, aunque extenuados, conseguimos llegar al embarcadero. El propietario del bote, que era un viejo conocido, al vernos en aquel estado de agotamiento, únicamente nos amonestó diciéndonos que podíamos haber tenido un disgusto, y que no volviéramos a hacer semejante disparate. Cuando llegué a casa, sudoroso, con los pies mojados y las sandalias rezumando agua salada, el recibimiento fue como yo había imaginado... y que, por otra parte, merecía.
 
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Margarita, por tu comentario, no cabe ninguna duda de que los castigos en los colegios, con lesiones físicas o sin ellas, perduraron más allá de mi generación. Es decir, que diez años más tarde todavía continuaba vigente aquello de 'La letra con sangre entra'. ¡Qué vergüenza de pedagogía! Y la conjugación de los verbos, sobre todo al principio, era una verdadera pesadilla. Pero, como tú sabes, el tiempo todo lo cura. Y, también, pone a cada uno en su sitio. ¡Incluso a los maestros! Un abrazo, prima.
Roberto Núñez Porto Escrito el 21/03/2016 22:02:58
Roberto, no somos de la misma generacion, pero solo nos llevamos diez anos, y yo me acuerdo, que tengo llevado algun castigo , de los que nombras, sobre todo por no saber de memoria los verbos, solamente mirando el profesor me ponia nerviosa, ( que tiempos), gracias por tus recuerdos. M. Mosquera
Margarita Mosquera Porto Escrito el 21/03/2016 13:25:46
Agradezco a Eva y a José Luis, sus halagadores comentarios. Espero continuar siendo merecedor de vuestra atención leyendo mis artículos. Y, naturalmente, también de vuestros comentarios. Un saludo.
Roberto Núñez Porto Escrito el 25/02/2016 22:45:04
Coño pues mira que no tengo yo recibido varazos. Que tiempos y como cambiaron las cosas. Muy buen articulo Roberto
José Luis Méndez Escrito el 25/02/2016 11:23:20
Un relato muy bonito Sr. Roberto. Claro que lo de pegar la verdad es que nuestros mayores lo sufrieron casi todos,por lo menos mis padres si. Era la cruda realidad y esta muy bien escribir la experiencia. Gracias por sus escritos. Saludos
Eva González Escrito el 25/02/2016 08:14:59



 
CONSIDERACIONES PERSONALES
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Cuando se acometen actuaciones de remodelación de espacios públicos como, por ejemplo, las llevadas a cabo, en su momento, en Vilagarcía de Arousa (Playa y Parque de Compostela, en su conjunto, y en los jardines de Ravella y de la Plaza de España), pueden suponer, en principio, un atentado contra la racionalidad, y una absoluta falta de respeto hacia aquellos que concibieron, proyectaron y ejecutaron estos espacios dedicados al esparcimiento y al descanso de los ciudadanos. Es necesario, incluso indispensable, sumergirse en la obra y en la personalidad del autor para comprender el por qué de la concepción de aquel proyecto. Ello supondrá, sin duda, un ejercicio muy enriquecedor. Las remodelaciones han de realizarse con humildad y con el máximo respeto al proyecto original, con el fin de no vulnerar el principio de funcionalidad, procurando mantener, en la medida de lo posible, su esencia primigenia. Porque, aunque es cierto que la identidad evoluciona con el progreso, no hay razón alguna que justifique actuaciones anárquicas que no tienen en cuenta la repercusión sobre el entorno. Cuando se asume una remodelación, del mismo modo que cuando se concibe un nuevo proyecto, ha de tenerse en cuenta que el hombre, como unidad de medida de todo cuanto le rodea, necesita habilitar espacios para vivir y disfrutar, también para descansar, dotándolos de los elementos imprescindibles para tal fin. El hombre se mueve y ocupa un lugar en el espacio, y por ello ha de solucionar problemas volumétricos de distribución de espacios que se ajusten a sus necesidades. C...Leer la continuación
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RECORDANDO EN OTOÑO
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El Servicio Meteorológico, a través de la radio y la televisión, había alertado a la población de la llegada de una fuerte borrasca con vientos huracanados que, procedente del Atlántico, entraría por el noroeste peninsular. La lluvia golpeaba con insistencia los cristales de las ventanas del salón. Y el viento, que arreciaba por momentos, hacía que las ramas de los árboles del jardín se agitaran enloquecidas. Anocheció antes de lo habitual en aquella época del año. En la costa atlántica, el atardecer del otoño languidece lentamente, resistiéndose a ceder su lugar a la inevitable oscuridad de la noche. Aquella borrasca empezaba a descargar toda su furia con la llegada de la noche. El viento soplaba con gran violencia, empujando el torrente de lluvia contra los cristales que parecían estar a punto de estallar. El ruido era ensordecedor. Y el fluido eléctrico, parpadeante, amenazaba con dejar a oscuras aquella pequeña casa solariega que William Cooper y Carmen de la Rúa , su esposa ya fallecida, habían adquirido y rehabilitado. William y Carmen se conocieron en Inglaterra a través de un amigo común. Él, de nacio...Leer la continuación
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EL OBELISCO DE LA PLAZA DE GALICIA
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Sabemos que el obelisco es un monumento religioso o conmemorativo que, esencialmente, consiste en una columna troncopiramidal, de sección cuadrada, coronada por un pináculo en forma de pirámide, que se alza desafiante hacia el cielo. Los egipcios lo erigían en honor de ‘Ra’, el dios Sol. Algunos autores incluso le otorgan al obelisco la representación fálica de la energía masculina... El emblemático obelisco erigido en la Plaza de la Concordia de París, que es gemelo del que se encuentra en Egipto frente a la fachada del templo de Luxor, está realizado en granito rosa de Asuán, y mide 23 metros. Otro obelisco relevante es el monumento a George Washington (Washington, DC), cuyas caras están perfectamente alineadas con los cuatro puntos cardinales. Realizado en mármol, granito y piedra arenisca, mide poco más de 169 metros. Dicho esto, podemos concluir que el incorrectamente denominado ‘obelisco’ de la otrora Plaza de la República -posteriormente Plaza de Calvo Sotelo, y en la actualidad Plaza de Galicia- en Vilagarcía, no es sino una columna monumental (conmemorativa). También es erróneo llamarlo monolito, puesto que no se trata de un monumento de piedra de una sola pieza. En cualquier caso, lo conocemos desde siempre con ese nombre, y así figuraba en tarjetas postales y documentos gráficos de la época. No voy a detene...Leer la continuación
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DEBERES DEL CHAUFFEUR EN LOS ALBORES DEL SIGLO XX
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En un arranque de curiosidad retrospectiva, volví a ojear los tres libros sobre Mecánica del Automóvil y Cálculos de Taller -editados en 1922- que, como ya dejé constancia en otros escritos personales, pertenecían a mi abuelo. Me los regaló cuando yo estudiaba bachillerato en el otrora Instituto Laboral (Centro de Enseñanza Media y Profesional de Villagarcía de Arosa), y los conservo con gran cariño. Se trata de ediciones profusamente ilustradas, con fotografías y dibujos que facilitan la comprensión de las materias que contienen. El lenguaje utilizado, que sorprende por su sencillez y contundencia, en ocasiones reiterativo en exceso, corresponde al inconfundible estilo retórico de la época. En la siguiente transcripción, correspondiente al libro titulado MANUAL PRÁCTICO DEL AUTOMOVILISTA Y DEL PILOTO AVIADOR, se aprecia la estricta observancia de las normas de comportamiento que, en aquella época, se le exigía al profesional del automóvil o chauffeur. Los mecánicos automovilistas .- Todos los propietarios de coches automóviles saben muy bien cuán difícil es encontrar un buen mecánico, lo cual se explica fácilmente si se consideran las numerosas y variadas cualidades que dicho empleado debe poseer: habilidad y prudencia para conducir el vehículo; conocimiento perfecto de todos los mecanismos; cultura y diligencia; método para atender a la conservación de los mecanismos y para evitar los incidentes de viaje y las paradas imprevistas, o...Leer la continuación
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ESCUELA UNITARIA DE PEDROSO-BAMIO
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En la edición de Arousa del diario Faro de Vigo del viernes 15 de mayo de 2015, me llamó poderosamente la atención el siguiente titular: ‘Los niños de Pedroso presumen de instalaciones para defender la permanencia de la unitaria’. Al principio con curiosidad, y luego con el máximo interés, leí el artículo firmado por María López. En el año 2014, recuerdo que la Consellería de Educación anunciaba el cierre de esta escuela alegando que no podía permanecer abierta con menos de seis alumnos. Con ese mínimo exigible, este centro funcionó con absoluta normalidad durante este curso 2014-2015, que finaliza el próximo mes de junio. Pero el próximo curso, según el citado artículo de Faro de Vigo, si la matriculación no aumenta -de momento sólo hay cuatro alumnos matriculados-, la permanencia de la escuela continúa siendo una incógnita. Los actuales alumnos: Iris, Nazaret, Ángela, Nicolás, Nerea y Antía, orgullosos de su escuela, defienden la continuidad de la misma con argumentos que no tienen desperdicio. Y, parafraseando a Groucho Marx, estos son sus argumentos, pero si a la Consellería de Educación no le gustan, estoy seguro de que tienen otros. Estos son los que figuran en el mencionado artículo: “Nuestro ‘cole’ cuenta con amplias instalaciones, con ventanas y suelo renovados, aseos adaptados a nuestra edad, además de persianas de di...Leer la continuación
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ECHANDO LA VISTA ATRÁS
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ECHANDO LA VISTA ATRÁS

12/03/2015 17:05:52
PRÓLOGO Cuando uno llega a cierta edad, los recuerdos y las imágenes que los acompañan se agolpan en nuestra mente y pugnan con osadía por salir a la luz. Fluyen como una cascada, precipitándose hacia el exterior. Se manifiestan desordenados y desmedidos, proyectándose a gran velocidad en una carrera contrarreloj para que nada se quede atrás. Pero hay que controlarlos y clasificarlos, al objeto de evitar interferencias que nos puedan confundir. Las imágenes de aquella Vilagarcía de mi infancia y adolescencia, permanecen intactas en mi memoria. Al echar la vista atrás, recuerdo espacios emblemáticos, edificios singulares... Todo era más auténtico, cercano, familiar, distinto. Aunque, para qué negarlo, no todo tiempo pasado fue mejor. Pero sí es cierto que se ha destruido mucho de lo que representaba la esencia y la riqueza patrimonial de nuestro pueblo. No obstante, hemos de reconocer que también se han creado importantes infraestructuras que el progreso demandaba. Si bien, tal vez, no en todas se ha procedido con acierto. Porque, aun reconociendo que las carencias eran muchas, tengo la impresión de que no se paliaron adecuadamente. Aquella desaforada carrera al sprint, para no perder el tren de un progreso mal interpretado, impidió vislumbrar con claridad, pausada y meditadamente -sin prisa, pero sin pausa-, las soluciones que, sin embargo, una carrera de fondo sí hubiera permitido. RECORDANDO Cuando era niño, la...Leer la continuación
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IN MEMÓRIAM DE ENRIQUE LAGO CID
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Hoy, 11 de febrero de 2015, hace un mes que levaste anclas y zarpaste hacia un mar desconocido, en esa última singladura de un viaje sin retorno que, inevitablemente, ligeros de equipaje, todos emprenderemos algún día. Te fuiste sin estridencias, discretamente, en silencio... Y tu página, Enrique, ‘Recuerdos de mi niñez’, en la que tantas historias de recuerdos y vivencias fuiste desgranando con maestría, quedó huérfana y callada. Pero su valioso contenido, ameno y entrañable, siempre nos acompañará.

‘Recuerdos de la Plaza del Dr. Carús’, artículo en el que narras cómo jugabas al fútbol con un balón muy singular: la vejiga de las reses, facilitada por los matarifes del Matadero Municipal. O el corte de pelo a la ‘taza’ que realizaba el señor Wences. En ‘Mi primera navegación’, relatas cómo con dieciséis años te enrolaste de ‘grumete’ en aquella fragata de tres palos llamada ‘Medusa’, y surcaste los mares para ampliar horizontes y conocer mundo.

‘Mis recuerdos de las Fiestas de Santa Rita’, ‘Los juegos de mi niñez en Vilagarcía’, ‘Mi hermano Bienvenido y yo’, ‘Las visitas de The Royal Navy a Vilagarcía’, ‘Pacucho y los bombones purgantes Bayer’... Son algunas de las más de una treintena de historias, únicas e irrepetibles, contadas con la sencillez y el entusiasmo de quien, como tú, las ha vivido en primera persona. Aquellas imágenes, grabadas a ‘sangre y fuego’ en tu prodigiosa memoria, llegan a nosotros proyectadas en magistral narrativa a través de tus artículo...Leer la continuación
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RECUERDOS Y VIVENCIAS DE MI JUVENTUD (III)
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INTRODUCCIÓN Como muchos niños de mi generación, empecé a tocar la armónica a muy temprana edad. A los siete años -con mi amigo y vecino, Juan Búa- ya tocaba, con relativa solvencia, la música de conocidas canciones populares. Nuestras armónicas diatónicas, marca Hohner ‘O Fado Portuguez’, letra ‘C’ (afinación en DO), eran un clásico de la época. Tres años más tarde, José Manuel Casalderrey, Juan Búa y yo, subimos por primera vez a un escenario (Salón Parroquial de Santa Eulalia de Arealonga) formando un trío infantil de armónicas diatónicas. Fue nuestro ‘bautizo’ artístico, del que tengo un vago recuerdo, que quedó plasmado en una fotografía que forma parte del álbum que acompaña este artículo. Siempre he dicho que tocar la armónica, diatónica y cromática, ha sido una de las pocas cosas que he conseguido hacer razonablemente bien en mi vida. Lo digo con total y absoluta convicción. No obstante, algunos amigos y conocidos, sorprendidos y sarcásticos, no llegan a comprender esta aseveración. Porque ellos, que consideran la armónica un instrumento menor, ignoran que son necesarias muchas horas de dedicación -agotadores ensayos, con múltiples repeticiones- para conseguir, finalmente, una interpretación digna y, si es posible, también brillante. Pero, previamente, es indispensable el aprendizaje: conocer a fondo el instrumento. Inicialmente, la armónica diatónica, cuya escala se corresp...Leer la continuación
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RECUERDOS Y VIVENCIAS DE MI JUVENTUD (II)
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INTRODUCCIÓN Fue en 1949, cuando la Rondalla de Villagarcía de Arosa recorrió por primera vez las adoquinadas calles de la villa interpretando el pasacalles ‘Carrascosa’... Mi tío, Roberto Porto, tocaba la guitarra en aquella agrupación. Tenía yo seis infantiles años, y fui testigo emocionado de aquel inolvidable acontecimiento. Director: D. Hermenegildo Teira. Madrina: señorita Pencha Gallego. Componentes: Manolo Teira (hijo del director), Gildo Teira (sobrino del director), Ramón García, Manolo Granja, Amador Sánchez, Seso Rey, Suso Rey, Roberto Porto, Carlos Cerqueiras, Guillermo Carballo, Manolo Maneiro, Duro, Gerardo Prego, Tito Prego, Tino Silva, Roque Rey, Pepe Santórum, Moncho Hierro, Rodrigo Crespo, Jaime Mosquera, Cascallar, Chuchi González Rollán, Arturo Castiñeiras, Minchón y Bispo. (Pido disculpas si he cometido alguna omisión involuntaria) D. Hermenegildo Teira, al que tuve el privilegio de conocer y tratar algunos años más tarde, era un caballero de baja estatura -con una ligera/acusada cojera-, de trato exquisito y refinada educación. Recuerdo, con todo el respeto y consideración que se merece la memoria del señor Teira, cuando los componentes de la Rondalla se colocaban en formación para iniciar el recorrido de pasacalles; y, al objeto de que todos marcharan con uniforme marcia...Leer la continuación
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RECUERDOS Y VIVENCIAS DE MI JUVENTUD (I)
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ELENCO ARTÍSTICO Para los que tuvimos la fortuna de vivirla y disfrutarla, la Década Prodigiosa, musicalmente hablando, fueron los años sesenta. En aquella época, en Vilagarcía de Arousa había dos emisoras de radio locales: ‘La Voz de Arosa’ y la ‘Emisora Parroquial’, que organizaban festivales benéficos y promocionales, en los que muchos “artistas” noveles de esta ciudad tuvimos la oportunidad de actuar. Durante el período 1960/1963 -y alguna incursión esporádica en 1964-, tuve el privilegio de formar parte del siguiente elenco artístico: • TUNA RONDALLA VILLAGARCIANA: Guitarras, laúdes, bandurrias, acordeón, flauta y panderetas. Director: Alfonso Galbán Rico. Componentes: Waldo Galbán Rico, Mingos y Chicho Rodríguez, Enrique Melio, Carlos Álvarez Puga, Manolo Diz, Paco Lijó, Isidro Estévez, Dámaso Carrasco, José M. Fernández Melio, Roberto Núñez Porto, Juan José Romero Porto, Manolo Silva, Manuel Rodríguez Teijeiro, Anuncio Mouriño, Pepín y Moncho Palén, Luis Silva Pando, José Luis Barreiro, Pablo de la Fuente Rodiño, Moncho Mariño, Manuel Cambre, Moncho Vilas, Carlos Eiras, Juan Luis Patiño, José Laya Mejuto, Faustino Laya, Seso, Manolo del Río, Manolo Br...Leer la continuación
Escrito por Roberto Núñez Porto •   Agregar un comentario   0 comentarios
 
RECUERDOS Y VIVENCIAS DE MI NIÑEZ
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Cuando uno empieza a notar el paso de los años, los recuerdos de vivencias infantiles fluyen como una necesidad vital. Aunque no se trata de nostalgia, en modo alguno. Únicamente ocurre, cada vez con mayor frecuencia, que nuestro cerebro, ese gran archivo neuronal, en su proceso cíclico de almacenamiento de información, selecciona imágenes y sensaciones de momentos inolvidables e irrepetibles. Últimamente -¡serán cosas de la edad!-, vuelven y sacuden mi memoria aquellas vivencias de la niñez, que, agazapadas en alguna zona recóndita de los hemisferios de mi cerebro, pugnan desaforadamente por salir a la luz. Y así, imagen a imagen, sensación a sensación, voy recordando… Aromas y sabores En aquella Vilagarcía de mi niñez (transcurría el año 1950), época en la que el olfato y el gusto aún no se habían contaminado con la artificialidad, las panaderías tenían un gran protagonismo en la vida cotidiana de nuestro pueblo. Ibas por la calle, y el inconfundible aroma delataba la cercanía de una tahona. En la calle Juan García, a pocos metros de donde yo vivía con mis abuelos maternos, estaba Panadería Camilo Mera. Y en la aledaña Plaza de Calvo Sotelo, Panadería Lourido. ¡Bendito pan! Hecho con harina fina de trigo (centeno o maíz), agua, levadura y sal. Mezclado y amasado de forma artesanal, fermentado reposadamente, y horneado en horno de leña previa...Leer la continuación
Escrito por Roberto Núñez Porto •   Agregar un comentario   2 comentarios
 
AQUEL NAUFRAGIO...
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Han transcurrido 56 largos años… Pero las imágenes de los maltrechos supervivientes y, sobre todo, de aquellos cuerpos sin vida, quedaron grabadas para siempre en mi memoria. Cuando naufragó el ‘Cabo Razo’, tenía yo 14 años. Sucedió la noche del 4 de agosto de 1958, estrellada y con luna llena, y la mar estaba en calma… A la mañana siguiente, cuando me asomé a la galería -mi particular Puente de Mando imaginario de ‘Mi vida frente al mar’-, me sorprendió un inusual ajetreo en el muelle de pasajeros. La curiosidad me pudo, y en pocos minutos llegué a la punta del muelle. El guardapescas ‘Cíes’ y otras embarcaciones que acudieron al lugar del hundimiento, llegaban con supervivientes y fallecidos. Los que resistieron toda la noche en el agua -la mayoría aferrados a las maderas que formaban parte de la carga del buque-, estaban exhaustos y con evidentes síntomas de hipotermia. Arropados con mantas, y ayudados por la tripulación de los barcos que los habían rescatado, iban desembarcando y subiendo a los taxis -en aquellos años, Vilagarcía carecía de servicio de ambulancias- contratados por la Compañía Naviera del buque para trasladarlos, presumo, al Hospital de Pontevedra. Algunos familiares, todos con evidentes síntomas de ansiedad y natural preocupación, esperaban la llegada de los barcos de rescate. Lágrimas emocionadas, al abrazar a los supervivientes. L&aacu...Leer la continuación
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DESDE LA DÁRSENA DE ‘O CAVADELO’
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En la segunda mitad de los años ’40 del siglo pasado -época hasta donde alcanzan mis recuerdos-, las gabarras formaban parte del paisaje marítimo en la dársena de O Cavadelo, entre el Muelle de Hierro y el Muelle del Comercio o Muelle de los Carabineros. Allí estaban, con su impresionante presencia, aproadas hacia la ría, echada el ancla, y amarradas de popa a las argollas del malecón. Aquellas enormes y robustas embarcaciones, cuya bodega ocupaba la totalidad del casco, carecían de autonomía. Recuerdo que grandes botes de remos, con tripulaciones de expertos y fornidos remeros, se encargaban de remolcarlas. En ocasiones, supongo que dependiendo de la carga y del estado de la mar, lanchas motoras sustituían a los botes. Aquellas formidables gabarras, que formaban parte de la logística creada en torno al comercio marítimo, eran el único medio para transbordar las grandes cargas desde y hasta los buques mercantes que, en aquellos años, al carecer Vilagarcía de la necesaria infraestructura portuaria, se veían obligados a permanecer fondeados en medio de la ría. Otras embarcaciones, conocidas como galeones, de menor tamaño que las gabarras -generalmente dotadas de motor y velas-, aunque con una considerable capacidad de carga, se abarloaban al costado de aquellos buques para transbordar mercancías de menor entidad. ‘Lantero e Hijos’ y ‘Reboredo’, tenían sus propias gabarras. Se diferenciaban de las demás porque, en cada amura -babor y estribor-, llevaban rotulada una letra de gran tamañ...Leer la continuación
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BANDAS DE BARRIO. Por Roberto Núñez Porto
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En aquellos años de mi niñez (final de los ’40 y principio de los ’50), existían en Vilagarcía las llamadas ‘Bandas de Barrio’ -alguna de cierto ‘prestigio’-, entre las que destacaban las de los barrios de O Castro, O Ramal, Ravella, San Roque… Pero -¡ojo!-, nada tenían que ver con las actuales ‘Bandas Urbanas’. Que nadie se imagine a grupos radicales como los que, lamentablemente, en los últimos tiempos, acostumbramos a ver en las manifestaciones en las grandes ciudades. Nada más lejos. Únicamente se trataba de ‘crios’ (de 7 a 9 años, excepto el jefe que tendría unos 12 años) que, de vez en cuando se liaban a pedradas, directamente o con tirachinas, contra los miembros de otra Banda, como entretenimiento seudobélico de acción directa. En más de una ocasión, para qué negarlo, aquellas ‘batallas campales’ acababan con ‘heridas de guerra’ cuyas cicatrices quedaron como recuerdo imborrable -nunca mejor dicho-, para toda la vida, como testimonio de una niñez sin televisión, sin consolas ni ordenadores, sin teléfonos móviles… Eran juegos primitivos, sin llegar a ser salvajes; aunque, si bien es cierto que calificarlos de cruentos sería exagerado, tampoco estaban exentos de riesgo. Recuerdo que la fuente de O Castro, que ya entonces carecía de caños y de agua, era el ‘arsenal’ de cantos rodados para las guerrillas de la Banda de O Castro. Toda la ‘munición’ se iba almacenando en aquel enorme y pétreo depósito...Leer la continuación
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GARAJE LA PLAYA (Parte III)
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En esta tercera y última entrega, mis recuerdos se detendrán en una calurosa tarde de verano en la que mi abuelo, a través de didácticas y pedagógicas explicaciones, acompañadas de diseños demostrativos que él mismo iba dibujando con tiza sobre aquel encerado al que hice referencia en la primera entrega, me reveló una interesante faceta de su dilatada trayectoria profesional: los intentos fallidos,...Leer la continuación
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GARAJE LA PLAYA (Parte II)
 
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En esta segunda entrega, los temas de los que me ocuparé no tienen ninguna relación con la mecánica del automóvil. Sin embargo, se corresponden con la multidisciplinaria profesionalidad de Ramón Porto Rey. LLAVES Y CERRADURAS En toda profesión, inevitablemente, en algún m...Leer la continuación
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GARAJE LA PLAYA (Parte I)
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El ‘Garaje La Playa’, propiedad de Ramón Porto Rey (mi abuelo materno), estaba ubicado en la otrora Calle de Ramiro Cores (hoy, Avenida de la Marina), al lado del ’Bar Xesteira’. Ambas edificaciones fueron demolidas al abrir la actual Rúa Conde de Vallellano. En los albores de los años ’30, en aquel local se guardaban y rep...Leer la continuación
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EL LARGO CAMINO HACIA UN FUTURO SOÑADO… (Parte IV)
 
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MOTOCARRO La irrupción del motocarro en el mercado de los vehículos de tres ruedas, supuso un revulsivo en el sector del transporte ligero de mercancías. El ‘Isocarro’, del que se fabricaron 25.000 unidades, desde 1954 hasta 1962, fue el primer vehículo de estas caracter&...Leer la continuación
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EL LARGO CAMINO HACIA UN FUTURO SOÑADO… (Parte III)
 
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CINTA DE VÍDEO Supuso, para los de mi generación, la posibilidad de poder disfrutar, en la comodidad del hogar, de películas, documentales y reportajes, propios y ajenos; así como, también, realizar grabaciones de imágenes y sonido en cinta magnética, directamente de la televisión, teniendo el control absoluto de los tiempos: pausa, congelación y re...Leer la continuación
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EL LARGO CAMINO HACIA UN FUTURO SOÑADO… (Parte II)
 
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BOMBONA DE GAS BUTANO El gas butano GLP (gas licuado del petróleo) está considerado como una energía eficaz, por su elevado poder calorífico; limpia, por tener una combustión sin residuos de azufre ni micropartículas; económica, por su inmejorable relación calidad/precio; y segura, porque su instalación está realizada y controlada por sistema...Leer la continuación
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EL LARGO CAMINO HACIA UN FUTURO SOÑADO… (Parte I)
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Echando la vista atrás -¡muy atrás!-, los que pertenecemos a la generación de la primera mitad del siglo XX -y no al período jurásico, como algunos pudieran pensar-, que también fuimos jóvenes una vez, recordamos cómo en los años 40, 50, 60 y 70, los avances tecnológicos fueron cambiando nuestra forma de vida, rindiéndonos a unas necesidades de las que ya no hemos podido sustraerno...Leer la continuación
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REALIDAD PERDIDA
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La Alameda, nuestra alameda, lugar de juegos infantiles bajo la atenta mirada de madres y abuelas, me trae a la memoria inolvidables recuerdos de caídas, de rodillas con rasguños y arenas incrustadas, diciendo entre ‘hipos’ que te habías hecho daño. En realidad, decías que te habías hecho ‘pupa’. Luego, ellas, humedeciendo con saliva un pañuelo, te limpiaban la herida y te sentaban en el banco, a su lado. Y allí estabas tú, balanceando las piernas -...Leer la continuación
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"Diana", nuestra perra de caza
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Había llegado por ferrocarril, desde Barcelona, tras un largo viaje de 24 horas. Era una joven y esbelta perra de caza, castaña y blanca, cruce de galga y podenco, de nombre ‘Diana’. Al atardecer del mismo día de su llegada, mi tío Roberto, impaciente e ilusionado, la llevó al ‘Montiño’ para que hiciera un poco de ejercicio y, de paso, observar su comportamiento. Desenganchó el m...Leer la continuación
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LAS SOMBRAS DEL PASADO . Por Roberto Núñez Porto
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LAS SOMBRAS DEL PASADO

23/09/2013 08:54:27
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Cuando el rubicundo Apolo empezaba a ocultar su rubia cabellera tras los Montes de Barbanza, y el atardecer iba ensombreciendo la Ría de Arousa, el buque que momentos antes había zarpado del puerto de Carril rumbo a América, apenas se distinguía en la lejanía… Pero las sombras crepusculares, que lentamente se iban apoderando del paisaje, no impedían reconocer con nitidez el conjunto armónico de las familiares siluetas carrileñas: el viejo faro, estoico vigilant...Leer la continuación
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RECUERDOS Y SENSACIONES
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‘Con Rosalía de Castro en su hogar’, de José Filgueira Valverde (1906-1996), es un libro bilingüe (gallego y castellano), escrito con exquisita sencillez, cuyo contenido introduce al lector en el mundo rosaliano: en su origen, en su personalidad, en su vida y en su obra. Después de 20 largos años, he vuelto a leerlo… Recuerdo aquella calurosa tarde del 3 de agosto de 1993, en que visité la Casa Museo de Rosalía de Castro, en Padrón (Iria Flavia)....Leer la continuación
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Mi abuelo, ‘chauffeur’ de coches de punto
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Ramón Porto Rey (1886-1965), mi abuelo materno, fue el precursor de los ‘coches de punto’ (taxis) en Villagarcía de Arosa. Así figura en un ‘diploma de honor’ que la Asociación de Autopatronos de Taxis -otrora presidida por el señor Teijelo-, le otorgó, a título póstumo, a los pocos días de su fallecimiento. Recuerdo que en su casa, que también fue la mía, había una fotografía del que, presumo, fue uno de sus últimos automóviles -mi abuelo prefería denom...Leer la continuación
Escrito por Roberto Núñez Porto •  Agregar un comentario   6 comentarios
 
El por qué del topónimo " Villagarcia de Arosa "